Las autoridades de la ciudad de Rosario, Argentina, han puesto en marcha una exhaustiva investigación tras confirmarse la desaparición de una cápsula que contenía cesio-137. El material radiactivo, que presenta una actividad de 103 milicurios (mCi), es un elemento utilizado habitualmente para la calibración de equipos especializados en el área de la medicina nuclear.
El faltante fue detectado en un instituto médico situado en la calle Rioja al 1500, una zona ubicada en pleno centro de la ciudad. Debido a la naturaleza peligrosa del elemento involucrado y los riesgos potenciales que conlleva su manipulación inadecuada, el hecho derivó en la inmediata activación de una alerta a nivel nacional.
Según consta en la denuncia presentada ante las fuerzas de seguridad, la fuente radiactiva se encontraba almacenada en un contenedor blindado de plomo. Este dispositivo de seguridad fue diseñado específicamente para impedir que la radiación se libere al exterior, garantizando la seguridad del personal y del entorno. La cápsula era empleada en tareas técnicas fundamentales para el correcto funcionamiento del equipamiento médico del establecimiento.
En este momento, la investigación se centra en determinar con precisión el momento exacto en que el material desapareció y lograr identificar a la última persona que tuvo contacto físico con él. Para ello, los investigadores están analizando minuciosamente los registros internos del instituto médico y revisando los movimientos realizados en el sector donde se guardaba la fuente. Un dato clave para la causa es que el acceso a dicha área estaba restringido a solamente cuatro personas.
El hallazgo de la pérdida ocurrió de manera fortuita cuando el personal técnico del centro médico intentó acceder a la fuente radiactiva para llevar a cabo tareas de calibración en uno de los equipos. Fue en ese instante cuando los especialistas advirtieron que la cápsula ya no se encontraba en el lugar asignado para su almacenamiento.
De acuerdo con los datos recabados, la última utilización registrada del elemento había tenido lugar varios días antes del descubrimiento del faltante. Tras concluir dicho procedimiento, el material habría quedado guardado dentro de su caja de protección, posicionada sobre una mesada del laboratorio, en un sector de acceso restringido destinado principalmente a técnicos especializados.
Uno de los ejes centrales de la indagatoria es esclarecer si existieron fallas graves en los protocolos de controles internos del centro médico o si, por el contrario, alguien retiró el dispositivo sin la debida autorización. Asimismo, las autoridades procuran establecer si existen registros audiovisuales, como cámaras de seguridad, que permitan reconstruir cronológicamente lo sucedido en el laboratorio.
El cesio-137 es un isótopo radiactivo que ha sido empleado durante décadas en diversos ámbitos industriales, científicos y médicos. En el sector de la salud, su uso principal es la calibración de instrumental de medicina nuclear, aunque en el pasado también tuvo aplicaciones en tratamientos de radioterapia.
Este material se caracteriza por emitir radiación beta y gamma, una propiedad que exige que su transporte y almacenamiento se realicen bajo estrictas medidas de seguridad. Es por esta razón que las fuentes radiactivas deben mantenerse siempre encapsuladas y dentro de contenedores blindados con plomo u otros materiales capaces de bloquear la radiación. Al respecto, los especialistas subrayan que, mientras el encapsulado permanezca intacto y protegido por su blindaje, el riesgo para la población general es muy bajo.
Sin embargo, la mayor preocupación de las autoridades radica en el escenario en que la cápsula sea manipulada por personas que ignoren su contenido. La radiación gamma emitida por el cesio-137 tiene la capacidad de atravesar diversos materiales y tejidos humanos. Una exposición prolongada a una fuente que haya sido desprotegida podría ocasionar quemaduras por radiación, daños severos en órganos internos, alteraciones en la médula ósea y un incremento en el riesgo de desarrollar enfermedades oncológicas a largo plazo.
Ante este riesgo, los expertos insisten en lanzar una advertencia a la ciudadanía: cualquier persona que encuentre un objeto metálico sospechoso o un contenedor que coincida con la descripción difundida por las autoridades no debe, bajo ninguna circunstancia, abrirlo, manipularlo ni intentar trasladarlo por sus propios medios.
Como antecedente de la gravedad que puede alcanzar un hecho de este tipo, las autoridades recuerdan el accidente radiológico de Goiânia, ocurrido en septiembre de 1987 en Brasil. Este suceso, que es retratado en la producción audiovisual de Netflix "Emergencia Radioactiva", es considerado el mayor desastre de contaminación radiactiva de la historia fuera de una instalación nuclear. En aquel caso, la tragedia se desencadenó cuando dos recolectores de chatarra ingresaron a una clínica de radioterapia abandonada y retiraron un equipo médico que contenía cesio-137, utilizado entonces para tratamientos contra el cáncer.

