Un grave y violento episodio sacudió la tranquilidad de los vecinos y trabajadores de la zona de Gálvez al 1200, donde se registró un ataque coordinado contra el vehículo de la encargada de una fábrica textil asentada en dicha ubicación. El incidente, que dejó el automóvil con daños materiales severos, fue protagonizado por dos individuos encapuchados que actuaron con rapidez y determinación para provocar el incendio del rodado.
Los hechos comenzaron a desarrollarse durante las primeras horas de la mañana. Según los datos recabados, la propietaria del vehículo, un Chevrolet de color blanco, llegó a su lugar de trabajo a las 6.15 horas. Como es habitual en su rutina laboral diaria, procedió a estacionar el coche sobre la arteria mencionada, dejándolo en el lugar donde sería blanco del ataque poco tiempo después de su llegada.
De acuerdo con los relatos de diversos testigos, quienes fueron consultados por el móvil de Radio 2, la situación se desencadenó cuando dos personas con el rostro cubierto por capuchas se aproximaron caminando al vehículo. Los agresores transportaban combustible en una botella plástica, la cual utilizaron para rociar la carrocería del Chevrolet. Una vez esparcido el líquido inflamable, procedieron a prender fuego el automóvil y huyeron rápidamente del lugar corriendo, desapareciendo de la vista de los presentes.
La emergencia fue advertida inicialmente por el guardia de seguridad de la planta textil. Al notar que el vehículo comenzaba a arder, el agente actuó con celeridad y dio aviso inmediato a los trabajadores que ya se encontraban desempeñando sus tareas en el interior de la fábrica. Esta rápida comunicación fue fundamental para evitar que el fuego se propagara a otras unidades o instalaciones cercanas.
Ante la urgencia de la situación, fueron los propios compañeros de trabajo de la víctima quienes tomaron la iniciativa para combatir las llamas. Los empleados de la empresa textil salieron a la calle equipados con los extintores que se encuentran instalados en las paredes de la fábrica. Gracias a la disponibilidad de múltiples matafuegos y a la acción coordinada del personal, lograron sofocar el incendio antes de que las llamas consumieran la totalidad del rodado.
Uno de los operarios que participó activamente en la extinción del fuego relató a la prensa: “Lo que pasa es que apagamos el incendio con los chicos de la empresa, por eso no se prendió fuego más, porque tenemos muchos matafuegos y lo apagamos lo más rápido posible”. Sus palabras reflejan la tensión del momento y la importancia de haber contado con los elementos de seguridad necesarios en el lugar.
A pesar de la intervención inmediata y eficiente de los trabajadores, el balance material fue considerable. El interior del Chevrolet sufrió daños profundos, afectando especialmente la zona del tablero, que quedó gravemente dañada por el calor y el fuego. En cuanto al exterior, si bien las llamas fueron controladas, la carrocería quedó completamente recubierta por el polvo blanco proveniente de los agentes químicos de los extintores utilizados para apagar el siniestro.
En el lugar del hecho, justo al lado del automóvil dañado, los atacantes dejaron olvidada la botella plástica que habían utilizado para transportar el combustible. Este elemento ha quedado como una evidencia clave para los peritos y las autoridades, siendo un insumo fundamental para el avance de la pesquisa y la posible identificación de los responsables.
El ataque ha dejado un clima de total desconcierto y preocupación entre el personal de la fábrica textil. Los trabajadores manifestaron no comprender cuáles podrían haber sido los motivos detrás de una agresión tan violenta y directa. Al ser consultado sobre si el hecho podría haber sido un ataque al azar o si estaba dirigido específicamente contra la encargada o la empresa, el empleado que habló con la prensa mantuvo una postura cautelosa.
El testigo señaló que no podía determinar la naturaleza del ataque, sugiriendo que la respuesta debería venir de los autores del hecho. No obstante, subrayó un detalle relevante: en la misma cuadra había otros automóviles estacionados que no fueron tocados. “Mirá todos los autos que hay en la cuadra. Así que no sé qué decirte”, concluyó el operario, dejando abierta la interrogante sobre la selectividad del ataque.


