Un hombre fue condenado a la pena de nueve años de prisión efectiva tras haber sido hallado responsable de cometer abusos sexuales contra tres mujeres en la localidad de Choele Choel. La sentencia fue dictada este miércoles, cerrando una etapa judicial marcada por el reconocimiento de los hechos por parte del imputado y la solicitud de un procedimiento abreviado por parte del Ministerio Público Fiscal.
El proceso legal culminó con la aceptación del acusado respecto a su responsabilidad en los delitos cometidos. Este mecanismo de procedimiento abreviado, solicitado por la fiscalía y consentido por el hombre, permitió alcanzar una resolución judicial basada en la admisión de los hechos. Es fundamental destacar que la pena impuesta contó con el aval de las víctimas, quienes participaron del proceso y aceptaron la sentencia dictada.
De acuerdo con los detalles revelados durante la audiencia, el condenado utilizó su posición y los vínculos afectivos y familiares para vulnerar a sus víctimas. En uno de los casos más graves, la víctima era su cuñada. Las investigaciones determinaron que los abusos contra ella se prolongaron durante un periodo extenso, comenzando cuando la joven aún era menor de edad y extendiéndose hasta que cumplió los 20 años.
Además de este caso, el hombre admitió haber abusado de una mujer de 28 años y de una amiga de su propia hija. En este último caso, la víctima tenía apenas 12 años al momento de los hechos, lo que agrava la naturaleza de los delitos cometidos. Durante la audiencia, las representantes de la fiscalía fueron enfáticas al señalar que el imputado se aprovechó de la cotidianeidad que compartía con las víctimas y de los vínculos familiares existentes para facilitar la comisión de los crímenes, manipulando la confianza y el entorno cercano.
La condena no se limita únicamente a la privación de la libertad. La sentencia incluye la obligatoria inscripción del condenado en el Registro Provincial de Condenados por Delitos contra la Integridad Sexual, conocido como ReProCoInS. Esta medida busca brindar un mayor control sobre el sujeto y proteger a la sociedad, asegurando que existan registros oficiales sobre sus antecedentes en materia de integridad sexual.
Para llegar a esta resolución, la investigación judicial llevó adelante un trabajo exhaustivo que permitió reunir una cantidad considerable de pruebas. El proceso contó con la intervención de diversos organismos estatales. Entre ellos, se destacaron las denuncias presentadas por representantes de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) y de la Dirección de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Municipalidad de Choele Choel, quienes fueron piezas clave en la activación del sistema de protección y denuncia.
El cuerpo probatorio fue robustecido mediante la incorporación de múltiples elementos técnicos y testimoniales. Se realizaron entrevistas a familiares de las víctimas y se llevaron a cabo informes a través de Cámara Gesell, herramienta fundamental para el testimonio de menores y víctimas de abuso. Asimismo, se integraron evaluaciones psicológicas detalladas y el testimonio directo de la víctima mayor de edad.
En el ámbito técnico-forense, la justicia procedió a la extracción de datos de un teléfono celular que había sido secuestrado previamente, lo cual aportó evidencia digital crucial para el caso. Complementariamente, el Gabinete de Criminalística realizó las pericias correspondientes para dar soporte material a la acusación. Todo este despliegue contó con el acompañamiento de la Oficina de Atención a la Víctima (OFAVI) de Valle Medio, asegurando la asistencia necesaria durante el proceso.
Finalmente, la calificación legal de los delitos aceptada por el condenado incluyó el abuso sexual con acceso carnal, exhibiciones obscenas y abuso sexual gravemente ultrajante. En uno de los casos, el delito fue agravado por la convivencia, reflejando la situación de vulnerabilidad en la que se encontraban las víctimas debido al entorno compartido con el agresor.


