La Selección Argentina ha iniciado su camino en el Mundial 2026 de la manera más contundente posible. En su debut correspondiente al Grupo J, el conjunto albiceleste logró una victoria categórica por 3-0 frente a Argelia, en un encuentro disputado en el estadio de Kansas City. El gran protagonista de la jornada fue Lionel Messi, quien se despachó con un triplete, asegurando la goleada y reafirmando su condición de referente absoluto del equipo.
El desempeño de la 'Scaloneta' en este primer encuentro refleja la estabilidad y la solidez que el equipo ha mantenido en los últimos tiempos. Hace dos años, Argentina ya se había sentido cómoda en territorio estadounidense, donde sumó su segunda Copa América. Desde entonces, el equipo dirigido por Lionel Scaloni ha mantenido una trayectoria ascendente, encabezando con mano de hierro las eliminatorias mundialistas y consolidándose como una escuadra fiable. La clave del éxito ha residido en la capacidad de Scaloni para dar con la tecla táctica, especialmente en la forma de arropar a Messi, permitiendo que el capitán despliegue todo su potencial mientras el resto del equipo sostiene el equilibrio colectivo.
Esta victoria sitúa a Argentina en una posición de fortaleza, validando su etiqueta de máximo favorito al título. No solo llegan al torneo como el vigente campeón del mundo, sino que también ostentan la posición número uno del ránking FIFA, factores que, sumados a la solvencia mostrada en Kansas City, envían un mensaje claro al resto de los competidores.
Por el contrario, la selección de Argelia llega a este Mundial envuelta en una dualidad de rendimientos que generaba dudas antes del pitido inicial. Los 'Zorros del Desierto' habían mostrado una faceta competitiva muy alta el pasado 3 de junio, cuando fueron capaces de derrotar a Países Bajos por 1-0, logrando así una clasificación sin complicaciones al torneo. Sin embargo, esa imagen contrastaba drásticamente con su actuación en la Copa África, donde fracasaron en los cuartos de final tras caer derrotados por 0-2 frente a Nigeria, en un partido donde el equipo argelino dejó una mala imagen futbolística.
El banquillo argelino, y el staff técnico de Argentina, habían mantenido una alerta especial debido al balance positivo de Vladimir Petkovic. El técnico de las tres nacionalidades —bosnio, croata y suizo— posee un vínculo particular con el entrenador argentino, ya que llegó a dirigir a Scaloni durante su etapa en la Lazio. Bajo la conducción de Petkovic, Argelia ha logrado un registro favorable de 21 partidos ganados, 4 empatados y solo 3 derrotas. Este historial obligó a la Albiceleste a jugar con cautela, recordando que en la anterior Copa del Mundo sufrieron una inesperada y dolorosa derrota en el partido inaugural frente a Arabia Saudita.
En el aspecto individual, Argelia presentó en su convocatoria el regreso de Luca Zidane en la portería. El guardameta, cuyo apellido vuelve a estar presente en una cita mundialista, llega recuperado de la fractura facial que sufrió mientras militaba en el Granada. A pesar de la recuperación del portero, la mirada del mundo seguía puesta en Riyad Mahrez. El jugador, que fue elegido MVP de la Premier League en 2016, sigue siendo la estrella indiscutible del equipo, aunque actualmente se encuentra explotando el tramo final de su carrera profesional en el fútbol saudí, lejos de la plenitud física y técnica que mostró en sus mejores años en Inglaterra.
Con este resultado, Argentina comienza su defensa del título con la confianza intacta y la eficacia de un Messi imparable, mientras que Argelia deberá replantear su estrategia para recuperarse de una goleada que expone las fragilidades mostradas previamente en el continente africano.


