La reactivación de las actividades turísticas en el Parque Nacional Natural Tayrona, programada para este martes 16 de junio, se ha visto drásticamente afectada por una escalada de violencia en la Sierra Nevada de Santa Marta. Lo que debía ser un regreso esperado por miles de visitantes tras varias semanas de cierre, se transformó en un escenario de tensión marcado por bloqueos viales en la Troncal del Caribe y enfrentamientos armados que han dejado a numerosos viajeros atrapados en la carretera.
La situación actual ha generado un impacto directo y negativo tanto en el sector turístico como en el comercio local de la región. Hoteleros, operadores turísticos y diversos comerciantes habían centrado sus expectativas económicas en la reapertura de una de las áreas protegidas más emblemáticas y visitadas de Colombia. Sin embargo, la incertidumbre provocada por el ambiente de inseguridad y las severas restricciones de movilidad han frenado la llegada de los turistas, golpeando nuevamente la economía de la zona. La gravedad de la crisis es tal que algunos establecimientos comerciales han optado por cerrar sus puertas definitivamente debido a la circulación de panfletos intimidatorios en la región.
El epicentro de la crisis logística se encuentra en el principal corredor vial que conecta la ciudad de Santa Marta con el departamento de La Guajira. En este tramo, decenas de turistas permanecen varados y muchos pasajeros se han visto obligados a buscar rutas alternas para poder completar sus trayectos. Especialmente críticos son los reportes de quienes se desplazan desde La Guajira hacia la capital del Magdalena, quienes denuncian un incremento significativo en los costos de viaje debido a los desvíos obligatorios por otras ciudades de la región.
Sobre esta situación, la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, calificó el panorama como "bastante crítico" y "bastante complejo" durante una entrevista con La FM. La mandataria informó que existen actualmente siete puntos de bloqueo entre la localidad de Palomino y el peaje en la Troncal del Caribe. Asimismo, aseguró que se están tomando decisiones y acciones urgentes para garantizar la seguridad de las personas que quedaron atrapadas en medio de la vía, muchas de las cuales regresaban de disfrutar del puente festivo.
El origen de esta crisis reside en los intensos enfrentamientos entre el Ejército Nacional y el grupo armado conocido como las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, también denominadas "Los Pachenca". Las hostilidades se intensificaron a raíz de una operación militar llevada a cabo por la Fuerza Pública contra un presunto campamento de este grupo armado en el sector de Quebrada del Sol. El balance preliminar de estos enfrentamientos es trágico, reportándose la muerte de un militar y dejando a dos civiles lesionados.
Esta escalada de violencia no solo afecta el flujo turístico, sino que mantiene en estado de alerta a las comunidades campesinas e indígenas asentadas en la zona, quienes observan con profunda preocupación el desarrollo de los combates en su territorio. Ante la gravedad de la emergencia, diversos sectores han solicitado formalmente la creación de corredores humanitarios que permitan el paso seguro de personas, así como el suministro de alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales para la población civil.
Es importante recordar que el Parque Tayrona había permanecido cerrado desde comienzos de junio bajo la estrategia denominada “Respira Tayrona”. Esta medida fue acordada conjuntamente con los pueblos indígenas de la Sierra Nevada con el objetivo de facilitar la realización de ceremonias espirituales y llevar a cabo labores de recuperación ambiental en el área protegida.
A pesar del complejo contexto, la administración del parque emitió un comunicado de bienvenida, aunque acompañado de estrictas medidas de seguridad. Parques Nacionales Naturales de Colombia informó que, como medida preventiva, el ingreso terrestre a través de los sectores de Calabazo y Zaíno–Cañaveral permanecerá restringido temporalmente. Esta decisión responde a las situaciones que afectan la movilidad tanto en las zonas aledañas al área protegida como en el corredor vial que une Santa Marta con Palomino.


