El mundo se enfrenta a la posibilidad de experimentar el período de temperaturas más elevadas registradas hasta la fecha. Según indican diversos modelos meteorológicos, existe una probabilidad del 98.5 % de que este fenómeno ocurra entre lo que resta del año 2026 y febrero de 2027, como consecuencia directa del fenómeno climático conocido como «El Niño».
Esta advertencia fue difundida por el ingeniero civil Martín Meléndez, quien se desempeña como profesor investigador del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec). Meléndez, cuyo trabajo se ha centrado en el estudio de temas hídricos, presentó estos datos en un documento de su autoría donde analiza el fenómeno, basándose especialmente en el incremento de la temperatura de las aguas del Océano Pacífico.
El marco temporal de esta alerta se sustenta en la declaración emitida por la entidad de Estados Unidos para los Océanos y la Atmósfera (NOAA) el pasado 11 de junio de 2026, fecha en la que se notificó el inicio oficial del fenómeno de El Niño. De acuerdo con las explicaciones del docente, este evento se perfila como un «Super Niño», debido a que las proyecciones meteorológicas muestran un aumento de las temperaturas marinas entre 2 y 3 grados por encima del promedio. Este nivel de incremento es un registro con notoriedad desde el año 1950, lo que subraya la magnitud del evento. Se estima que los efectos de este fenómeno persistirán hasta febrero de 2027, alcanzando su pico máximo de actividad durante los meses de septiembre y octubre.
Para la región del Caribe y específicamente para la República Dominicana, la previsión meteorológica contempla un periodo crítico de sequía. Ante este escenario, Meléndez subrayó la urgencia de implementar medidas preventivas estrictas, tales como la aplicación de un plan de racionamiento de agua, el control riguroso de los embalses en las presas y el mantenimiento de una vigilancia constante para prevenir incendios en las zonas boscosas.
En cuanto a la actividad ciclónica, el docente explicó que, por norma general, el fenómeno de El Niño reduce la formación de huracanes en el Océano Atlántico. No obstante, advirtió que el cambio climático introduce un factor de inestabilidad adicional en la atmósfera, lo que mantiene abierta la posibilidad de que se produzcan tormentas en diversas localidades, especialmente entre los meses de agosto y octubre.
El impacto de estas variaciones en la temperatura y los regímenes de lluvia no será únicamente local, sino que afectará los ciclos de agricultura a nivel global. El investigador alertó que esta inestabilidad climática podría derivar en una escasez de productos básicos, lo que consecuentemente generaría un alza en los precios de los alimentos y de la energía.
Ante el pronóstico de calor y sequía, el experto brindó una serie de recomendaciones para la población. Sugirió limpiar y desinfectar las cisternas para asegurar un almacenamiento de agua eficiente. Asimismo, instó a los ciudadanos a adoptar hábitos de ahorro, como reducir el tiempo de las duchas, evitar el uso de mangueras y reutilizar el agua de la lavadora para la limpieza de los baños. En relación con la demanda energética, recomendó moderar el uso de los aires acondicionados para prevenir sobrecargas en la red eléctrica. En el ámbito de la salud, señaló que es fundamental mantener una hidratación constante, utilizar protector solar, evitar la exposición al sol en horas pico y abstenerse totalmente de encender fogatas o quemar basura.
Para aquellas zonas donde el pronóstico indique lluvias e inundaciones, las recomendaciones se centran en la prevención de bloqueos hídricos, instando a mantener las canaletas y alcantarillas libres de basura. Meléndez aconsejó a los ciudadanos identificar los puntos más altos de su comunidad, trazar rutas de evacuación y preparar un kit de emergencia que incluya linterna, radio a pilas, agua embotellada, alimentos de larga duración y documentos importantes protegidos en bolsas de plástico. También sugirió asegurar los techos y proteger las bases de las puertas de las viviendas.
Finalmente, el experto hizo un llamado a las autoridades y a la comunidad. Invitó a los municipios a activar sus comités de emergencia, adecuar los albergues y garantizar que los hospitales y los sistemas de agua cuenten con plantas de energía de respaldo. Exhortó a cada familia a elaborar sus propios planes de contingencia y a seguir estrictamente los reportes del Centro de Operaciones de Emergencias y el Instituto de Meteorología de la República Dominicana.
«El fenómeno del Niño no es un evento que nosotros ni nuestras autoridades pueden controlar… pero sí podemos manejar la situación para no llegar a una crisis ni mucho menos a un desastre mayor», concluyó el docente Meléndez.


