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Recorte presupuestario en Salud: Asociación de Dispositivos Médicos propone cambiar la lógica del gasto

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Recorte presupuestario en Salud: Asociación de Dispositivos Médicos propone cambiar la lógica del gasto
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El sistema de salud chileno enfrenta un recorte presupuestario de 413 mil millones de pesos en medio de una crisis con más de 2,4 millones de personas en listas de espera. A pesar de que Chile destina un mayor porcentaje de su PIB a la salud que el promedio de la OCDE, la gestión actual evidencia una grave brecha de eficiencia en la utilización de los recursos. Ante este escenario, surge la propuesta del gasto inteligente, que sugiere priorizar el valor y el impacto real sobre el precio más bajo. Invertir en tecnología médica para diagnósticos tempranos y monitoreo remoto permitiría reducir costos a largo plazo, evitar hospitalizaciones complejas y transformar la crisis financiera en una oportunidad para modernizar la red asistencial.

El sistema de salud chileno enfrenta un nuevo escenario de tensión financiera tras confirmarse un recorte de 413 mil millones de pesos al presupuesto del Ministerio de Salud. Esta reducción ha encendido las alarmas en diversos sectores del ámbito sanitario, especialmente cuando se considera la presión actual sobre la red asistencial, que cuenta con más de 2,4 millones de personas en listas de espera. Ante este panorama, surge la interrogante fundamental sobre la capacidad de mantener el funcionamiento de la red pública con una disponibilidad de recursos menor a la prevista.

Gabriela Garnham, gerente general de la Asociación de Dispositivos Médicos de Chile, ha planteado que, más allá de la cifra del recorte, es necesario analizar la raíz de una crisis que parece repetirse año tras año. Según la directiva, la problemática no radica únicamente en la cantidad de dinero asignado, sino en la calidad del gasto y en la eficiencia con la que se utilizan los fondos disponibles.

Para sustentar esta postura, se han presentado datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los cuales revelan una paradoja en el financiamiento sanitario del país. Mientras que el promedio de gasto en salud de los países miembros de la OCDE es del 9,3% de su Producto Interno Bruto (PIB), Chile destina el 10,5% de su PIB a este sector. A pesar de invertir un porcentaje superior al promedio internacional, los resultados indican que el país obtiene menos beneficios por cada peso invertido, lo que evidencia una brecha de eficiencia en la gestión de los recursos.

En este contexto, Garnham introduce el concepto de “gasto inteligente”, término impulsado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esta visión propone un cambio de paradigma en las adquisiciones del Estado: dejar de comprar basándose en los patrones habituales y comenzar a invertir en soluciones que realmente funcionen y generen un impacto positivo en la salud de la población. El objetivo es transitar desde una lógica centrada en el precio más bajo hacia una enfocada en el mayor valor obtenido durante todo el ciclo completo de atención del paciente.

Un ejemplo concreto de esta eficiencia es el tratamiento del cáncer. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el costo de tratar un cáncer detectado de manera oportuna es entre 2 y 4 veces menor que cuando la enfermedad se detecta en una etapa avanzada. Es aquí donde la Asociación de Dispositivos Médicos de Chile pone el énfasis, señalando que la inversión en tecnología médica es la herramienta clave para lograr este diagnóstico temprano.

La implementación de dispositivos médicos avanzados permite, según la fuente, evitar hospitalizaciones prolongadas mediante diagnósticos oportunos. Asimismo, facilitan la transición hacia tratamientos ambulatorios que pueden reemplazar cirugías costosas y complejas, reduciendo así la carga financiera y operativa de los centros asistenciales. Otro punto crítico es la capacidad de monitoreo remoto, que permite un seguimiento constante de los pacientes y reduce significativamente la frecuencia de las visitas a los servicios de urgencia, descongestionando la red.

Desde la perspectiva de la Asociación de Dispositivos Médicos, estas adquisiciones no deben ser vistas como un gasto corriente, sino como una inversión que rinde frutos en el mediano plazo. La premisa es clara: invertir en tecnología que permita la detección temprana y el seguimiento eficiente reduce los costos totales del sistema al evitar complicaciones graves y procedimientos de alta complejidad.

Finalmente, se plantea que, si bien los recortes presupuestarios representan una señal de alerta para el sistema, también pueden transformarse en una oportunidad para reformular la lógica de gestión. El desafío para el Ministerio de Salud y las autoridades competentes radica en cambiar la mentalidad de compra, priorizando el valor integral de la atención sobre el costo unitario inmediato, buscando así una sostenibilidad real para el sistema sanitario chileno.

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