El candidato presidencial de la agrupación Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, ha modificado su postura pública respecto al reconocimiento de los resultados de los comicios presidenciales. En declaraciones recientes, el postulante de izquierda ha evitado responder de manera enfática si aceptará el desenlace electoral en caso de que este no le sea favorable, marcando un distanciamiento con el discurso que sostuvo hasta el pasado 7 de junio.
Hasta esa fecha, Sánchez aseguraba categóricamente que respetaría la voluntad popular expresada en las urnas. Hace menos de una semana, el candidato señaló que se encontraba en condiciones de aceptar los resultados e incluso instó a su contendiente, Keiko Fujimori, a evitar el uso de "mensajes dubitativos" sobre el proceso. Sin embargo, el tono ha cambiado significativamente en los últimos días.
Actualmente, Sánchez y su equipo técnico invocan el respeto a la "institucionalidad democrática de los resultados electorales", pero evitan precisar si dicho compromiso se mantendrá firme si el conteo final no los favorece. Al ser consultado por la prensa sobre el proceso de conteo de votos, el líder de Juntos por el Perú respondió que aún queda un "tramo importante" y que mantiene la esperanza, añadiendo que la institucionalidad debe respetarse "más allá de los deseos o no".
El candidato ha enfatizado que, si el apoyo popular del "Perú profundo" es reconocido, los demás actores deberán aceptarlo porque "la democracia es así". En lugar de ofrecer una garantía irrestricta de reconocimiento, Sánchez ha instado a mantener un ojo "crítico y vigilante" sobre los organismos electorales, mientras reafirma su esperanza de ganar el balotaje y asumir la jefatura de Estado.
Asimismo, Sánchez se refirió a las movilizaciones ciudadanas en el interior del país, calificándolas como "autoconvocatorias" y defendiendo el derecho de la población a proteger su voto de manera pacífica. Según el candidato, la "defensa de la victoria nacional y del voto" es un derecho constitucional que debe ejercerse dentro del debido proceso y la conducta pacífica.
El discurso de Roberto Sánchez también ha incluido señalamientos contra presuntos actores que buscarían "torcer el resultado democrático". En este sentido, el candidato arremetió contra la empresa encuestadora IPSOS y sectores de la prensa, cuestionando si es casualidad que algunos medios lo tengan como objetivo de ataques constantes. Esta postura fue replicada en sus redes sociales, donde afirmó que el pueblo defenderá la "victoria popular" frente a cualquier maniobra autoritaria.
Esta línea de pensamiento es compartida por su equipo legal y técnico. El abogado de Juntos por el Perú, Roy Mendoza, afirmó que respetarán los resultados finales siempre y cuando estos "emanen de las urnas, de la voluntad del pueblo". Mendoza añadió que no se puede descartar la posibilidad de que existan "trampas", aunque aclaró que no afirma que las haya, sino que el proceso aún no ha concluido.
Por su parte, Manuel Rodríguez Cuadros y Ernesto Zunini, integrantes del equipo técnico, aseguraron en conferencia de prensa que respetarán los resultados oficiales, pero hicieron un llamado a "defender el voto popular". Zunini basó esta postura en la solidez estadística de los conteos rápidos de Ipsos y Datum, los cuales, según él, dieron como ganador a Roberto Sánchez.
La evolución del discurso de Sánchez es evidente al analizar sus declaraciones cronológicamente. El 4 de junio, exhortaba a la claridad de su rival; el 5 de junio, se comprometía ante el país a reconocer los resultados si el voto ciudadano indicaba que no había triunfado; y el 7 de junio, reiteraba su fe en el procedimiento oficial de la ONPE. No obstante, para el 10 de junio, sus mensajes se centraron en la "defensa de la victoria popular" y la lucha contra el "autoritarismo".
Este cambio de tono ha sido cuestionado por analistas políticos. Jeffrey Radzinsky señaló que existen frases muy diferenciadas entre las etapas del discurso de Sánchez: desde una celebración precipitada basada en conteos rápidos, pasando por una moderación, hasta llegar al tono actual. Para Radzinsky, este giro ocurre porque el candidato, que inicialmente se sentía cerca del triunfo, ahora parece percibirse cerca de la derrota. El analista advirtió que cuestionar el desenlace sin evidencias puede normalizar el no respeto a los resultados y derivar en movilizaciones sociales violentas.
En la misma línea, el analista Enrique Castillo calificó de "poco responsable" la modificación de una postura que inicialmente planteaba el respeto irrestricto a los resultados oficiales. Castillo enfatizó que el único resultado válido es el de la ONPE y la proclamación del JNE, subrayando que las proyecciones privadas no tienen el mismo valor legal. Para Castillo, pretender cambiar de posición ante la sospecha de un resultado adverso no es propio de un líder y perjudica la estabilidad del país y el fortalecimiento de la democracia.


