Una herramienta médica desarrollada hace más de un siglo con el objetivo de combatir la tuberculosis podría encontrar una aplicación terapéutica completamente distinta en el campo de la endocrinología. Según informó la revista especializada Nature, nuevos hallazgos sugieren que la vacuna BCG (Bacillus Calmette–Guérin) tiene la capacidad de ayudar a reducir la necesidad de administración de insulina en personas que padecen ciertos tipos de diabetes autoinmune.
La diabetes autoinmune se caracteriza por ser una patología en la cual el sistema inmunitario del organismo ataca erróneamente las células del páncreas, específicamente aquellas encargadas de la producción de insulina, la hormona esencial para regular los niveles de glucosa en la sangre. Los resultados de esta investigación fueron presentados durante la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Diabetes, donde se expuso el potencial de la vacuna BCG para modificar esta respuesta inmunitaria.
Para comprender el origen de este avance, es necesario remontarse a los años 20, década en la que se desarrolló la vacuna BCG a partir de una versión debilitada de una bacteria que provoca la tuberculosis en los bovinos. Si bien su propósito fundamental y uso principal ha sido la prevención de las formas más graves de tuberculosis, la comunidad científica ha observado durante décadas que este fármaco parece producir efectos inesperados y beneficiosos sobre el sistema inmunitario humano, más allá de la protección contra la bacteria original.
El estudio reciente estuvo bajo la dirección de la investigadora Denise Faustman, vinculada al Hospital General de Massachusetts. La investigación se centró en evaluar el impacto de la vacuna en dos grupos específicos de pacientes: personas con diabetes tipo 1 de inicio temprano y pacientes diagnosticados con diabetes autoinmune latente del adulto, conocida técnicamente como LADA por sus siglas en inglés. Esta última es una variante de la enfermedad menos conocida que, generalmente, se diagnostica en personas mayores de 30 años.
Los resultados obtenidos fueron especialmente significativos en el grupo de pacientes con LADA. El ensayo clínico contó con la participación de 95 personas con este tipo de diabetes, de las cuales 68 recibieron un esquema de seis dosis de la vacuna BCG distribuidas a lo largo de un periodo de cinco años. Al analizar los datos, los investigadores notaron que, aunque los niveles de azúcar en sangre no presentaron cambios significativos, hubo una diferencia notable en el requerimiento de insulina.
En promedio, los pacientes que recibieron la vacuna lograron reducir el uso de insulina en casi un 3%. Esta cifra adquiere mayor relevancia cuando se contrasta con los resultados del grupo de control; los pacientes que recibieron un placebo, en lugar de reducir su dependencia, aumentaron sus necesidades de insulina en aproximadamente un 22%.
Desde la perspectiva de los investigadores, estos datos sugieren que la estimulación inmunológica provocada por la vacuna BCG podría actuar como un escudo protector para las células beta del páncreas, lo que permitiría retrasar su deterioro progresivo. Durante la presentación de los resultados, Denise Faustman señaló, según cita Nature, que este hallazgo "abre una forma nueva de pensar en las personas con diabetes y en cómo lograr un buen control de la glucosa sin recurrir necesariamente a un nuevo dispositivo o una nueva máquina".
Este descubrimiento se inserta en un debate científico que ha durado décadas sobre la posibilidad de que una vacuna ofrezca beneficios terapéuticos ajenos a la enfermedad para la cual fue diseñada originalmente. El interés en este fenómeno ha crecido a medida que se acumulan evidencias sobre cómo ciertas vacunas elaboradas con microorganismos vivos atenuados pueden modificar la respuesta inmunitaria de manera más amplia de lo previsto inicialmente por sus desarrolladores.
Mihai Netea, inmunólogo de la Universidad Radboud en los Países Bajos, destacó la importancia de este proyecto en declaraciones brindadas a Nature. Según el experto, los datos obtenidos en los pacientes con LADA coinciden satisfactoriamente con estudios previos realizados en ratones, calificando el avance como algo "muy emocionante e interesante".
La relevancia de encontrar nuevas vías de tratamiento es urgente dada la prevalencia de la diabetes. Como ejemplo de este crecimiento, el Ministerio de Salud de Costa Rica advirtió que el año pasado se habrían registrado 16.000 nuevos casos, reflejando un aumento del 27% en el periodo comprendido entre 2024 y 2025.
A pesar del optimismo que generan estos resultados, los investigadores han sido cautelosos y advierten que todavía es necesario realizar más estudios. El objetivo de las próximas fases de investigación será confirmar los hallazgos actuales y determinar con precisión qué perfiles de pacientes podrían beneficiarse más de esta estrategia inmunológica.


