Tres miembros del Ejército libanés han muerto tras un ataque aéreo israelí en el sur del Líbano, un hecho que ocurre a pesar de un alto el fuego y de que las fuerzas armadas no participan en el conflicto entre Israel y el grupo chií Hizbulá.
El ataque tuvo lugar en la carretera Kfar Tebnit-Khardali, en Nabatieh. Según un comunicado oficial, el bombardeo acabó con la vida de un general de brigada, un capitán y un soldado. La institución castrense calificó la acción como una "agresión deliberada y reiterada" que busca frustrar los esfuerzos por alcanzar una solución al conflicto.
Por su parte, el presidente libanés, Joseph Aoun, condenó el ataque tildándolo de "flagrante violación de la soberanía libanesa y del derecho internacional". Aoun hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para que asuma sus responsabilidades y garantice el respeto a las resoluciones internacionales.
La violencia no se limitó a este incidente. Durante la noche y la mañana del sábado, se registraron bombardeos en distritos como Tiro, Sidón y Bint Jbeil. En la ciudad de Al Saksakiyah se reportaron al menos seis muertos y cuatro heridos, mientras que en Zibdin fallecieron cinco personas, entre ellas una mujer y un paramédico.
Resulta crítico que el Ejército libanés sea el objetivo, ya que es considerado la pieza fundamental para cualquier solución negociada, pues sería el encargado de implementar un potencial desarme de Hizbulá y sustituir su presencia armada en las zonas que controla.
El panorama permanece tenso: aunque el miércoles se acordó un alto el fuego condicionado al cese de los ataques de Hizbulá, el grupo aliado de Irán ya ha rechazado la propuesta y ha llamado a las autoridades locales a abandonar las negociaciones.
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