Kyiv ha sido sacudida por una serie de fuertes explosiones desde la noche del miércoles hasta el amanecer del jueves. Estos ataques ocurrieron pocas horas después de que el presidente Volodymyr Zelensky advirtiera que datos de inteligencia mostraban que Rusia estaba planeando un “gran” ataque nocturno.
Según informaron funcionarios de Kyiv, Rusia lanzó misiles balísticos y drones contra la ciudad, provocando incendios y daños en edificios residenciales. El balance reporta al menos una persona fallecida y once heridos hospitalizados, según confirmó el alcalde Vitali Klitschko. Los equipos de rescate trabajan actualmente en un edificio de nueve pisos que quedó destruido, donde aún se reportan personas atrapadas. Además, el alcalde señaló que trabajadores médicos resultaron heridos tras el impacto en una subestación de ambulancias.
Ante la amenaza, que Zelensky describió en la red social X como la situación exacta a la que se enfrentaban, muchos residentes buscaron refugio en las estaciones del metro mientras las sirenas de alerta sonaban desde las 8 p.m. hora local.
Este episodio ocurre en un contexto de escalada. Ucrania ha mantenido una campaña de drones sin precedentes contra la infraestructura energética rusa en el último mes, estrategia que Zelensky presenta como una clave para obligar a Moscú a poner fin a la guerra. Como ejemplo de esta intensidad, Rusia informó que la semana pasada interceptó 660 drones en 12 regiones diferentes, uno de los ataques ucranianos más grandes desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022.
Estos bombardeos se suman a otros incidentes recientes, como el ocurrido a principios de junio, cuando un ataque ruso incendió el complejo monástico de la Lavra de las Cuevas de Kyiv, un sitio inscrito en la lista de la UNESCO.
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