La Fiscalía Provincial Mixta de Uchiza ha logrado un avance determinante en el proceso judicial relacionado con la muerte de Zoila Castillo y su hijo de seis años. Este miércoles, las autoridades judiciales dictaron nueve meses de prisión preventiva contra Alexis Alcántara Tellería, quien es señalado como el principal investigado por los delitos de feminicidio y homicidio calificado. Esta medida cautelar busca asegurar que el imputado permanezca bajo custodia mientras se completa la reconstrucción de los hechos y se consolidan las pruebas del crimen.
El caso, que ha generado conmoción por la crueldad de los hechos, se remonta a la segunda quincena de mayo. Zoila Castillo, una madre de dos hijos, decidió emprender un viaje desde Lima hacia la ciudad de Tarapoto acompañada de su hijo menor. El objetivo del viaje era conocer personalmente a Alexis Alcántara, un fotógrafo profesional especializado en aves con quien mantenía una relación sentimental a distancia desde hacía cinco meses, vínculo que se había gestado a través de las redes sociales.
Sin embargo, la expectativa del encuentro se transformó rápidamente en una situación de peligro. Según los testimonios recogidos por los investigadores, Zoila comenzó a experimentar dificultades apenas llegó a su destino. La joven madre informó a sus familiares que Alcántara no respondía a sus mensajes y que se encontraba prácticamente sola en una ciudad desconocida. Posteriormente, el hombre retomó el contacto para justificar su ausencia alegando inconvenientes personales y solicitó que ella se trasladara hacia Tocache, una localidad ubicada a unas seis horas de Tarapoto.
De acuerdo con las declaraciones de Gleen García, jefe de la División de Investigación de Trata de Personas, Zoila comunicó a sus allegados que el pasado 16 de mayo sostuvo una discusión con Alcántara. A partir de ese momento, se perdió todo contacto con ella y el menor. Ante la desaparición, la familia intentó contactar al sospechoso, quien inicialmente negó conocer a la mujer. Posteriormente, cambió su versión, asegurando que la había dejado en un paradero y que desconocía el paradero actual de la madre y el niño.
Mientras el investigado ofrecía versiones contradictorias, la familia de Zoila inició una búsqueda exhaustiva desde Lima. Ocho días después de la desaparición, ronderos del sector Saraí Bajo Camote, en Tocache, alertaron a las autoridades sobre el hallazgo del cuerpo de un niño. El menor presentaba signos de mutilación y aparentes intentos de incineración. Un detalle clave para la identificación fue que la víctima aún vestía la polera azul que llevaba puesta la última vez que fue vista en Lima. Junto a los restos, se encontraron dos teléfonos celulares calcinados y destruidos que pertenecían a Zoila.
A pesar del hallazgo del niño, la familia mantuvo la esperanza de que Zoila estuviera viva, contemplando incluso la posibilidad de que hubiera sido víctima de una red de trata de personas. No obstante, la investigación policial avanzó rápidamente. Gracias a las pericias de videovigilancia de un hotel en Tocache, se logró captar la última imagen de las víctimas junto al sospechoso. Las cámaras registraron a Zoila, su hijo y Alcántara abandonando el establecimiento la mañana del 16 de mayo a bordo de la camioneta del investigado, quien cargaba un maletín.
Cuatro días después de hallar el cuerpo del menor, las autoridades localizaron el cadáver de Zoila Castillo a unos 100 metros de distancia, cerca de un río. La mujer vestía la misma ropa con la que había desaparecido. Con estos hallazgos, Alexis Alcántara pasó de ser un reconocido profesional del ámbito audiovisual ambiental en la Amazonía a convertirse en el principal sospechoso de un doble crimen.
La captura del investigado se produjo el 27 de mayo en el distrito de Jesús María, en Lima. Al momento de su detención, Alcántara presentaba cambios físicos evidentes, como el cabello más corto y la barba afeitada, lo que llevó a los investigadores a presumir que intentaba evadir el reconocimiento público. Durante el operativo, la Policía Nacional incautó su camioneta, vehículo utilizado presuntamente para trasladar a las víctimas.
Las pruebas forenses resultaron contundentes. Mediante el uso de luminol, se detectaron rastros de sangre en el interior del vehículo, además de haberse hallado prendas de vestir pertenecientes a Zoila. Posteriormente, se realizó un allanamiento en la vivienda del imputado en La Molina, donde se incautaron más objetos para análisis forense. Asimismo, la familia de la víctima reveló que el investigado contaría con antecedentes policiales por violencia familiar.
Finalmente, Alexis Alcántara fue trasladado este lunes a Tocache mediante un helicóptero, bajo estrictas medidas de seguridad, para participar en la reconstrucción de los hechos, paso fundamental para cerrar el círculo probatorio en este proceso judicial.


