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El desafío del sueño en la jubilación: ¿Cuál es el horario ideal para despertar y proteger la salud?

Especialistas destacan la importancia de priorizar la calidad del descanso por sobre la cantidad de horas dormidas. Cómo saber cuánto sueño se necesita

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El desafío del sueño en la jubilación: ¿Cuál es el horario ideal para despertar y proteger la salud?
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La jubilación transforma profundamente las rutinas y la arquitectura del descanso debido al presbisueño, un proceso natural donde el sueño se vuelve más ligero y fragmentado. Mantener una higiene del sueño adecuada es vital para prevenir patologías graves como la hipertensión, la diabetes y la depresión. Los especialistas recomiendan establecer una rutina constante, sugiriendo despertar entre las 6:00 y las 7:30 para sincronizar el ritmo circadiano con la luz solar. Aunque el promedio ideal es de 7 a 8 horas, lo fundamental es priorizar la calidad del descanso sobre la cantidad. Es crucial estar alerta a señales de riesgo, como dormir entre 9 y 10 horas, ya que este patrón puede indicar problemas neurodegenerativos o depresión. Ante alteraciones severas o la incapacidad de lograr un sueño reparador, se recomienda acudir a una consulta médica inmediata.

La transición hacia el retiro o la jubilación representa uno de los cambios más significativos en la vida de una persona. Este proceso no solo implica el cese de la actividad laboral, sino que conlleva una reconfiguración profunda de las rutinas diarias y la organización del tiempo. Entre las costumbres que más suelen verse alteradas se encuentra el horario y, fundamentalmente, la calidad del sueño, un pilar crítico para el bienestar general.

De acuerdo con datos de la Fundación del Sueño de Estados Unidos, el proceso de envejecimiento impacta directamente en la arquitectura del descanso. Con el paso de los años, el sueño tiende a volverse más liviano y fragmentado. Asimismo, es común que el horario de descanso se adelante, lo que favorece despertares más tempranos. Esta alteración no es un detalle menor, ya que puede afectar seriamente tanto la salud física como la mental del individuo.

La relevancia de mantener un descanso adecuado queda evidenciada en diversos estudios que vinculan la falta de sueño frecuente con una serie de patologías graves. Según la citada institución, el déficit crónico de sueño se relaciona con el desarrollo de hipertensión, enfermedades cardíacas, aumento de peso, obesidad, diabetes y depresión. Ante este escenario, surge una interrogante fundamental para quienes han dejado de trabajar: ¿cuál sería el horario ideal para levantarse y lograr un sueño que sea verdaderamente reparador?

Sobre este punto, los especialistas subrayan que la regularidad es la clave. El doctor Christopher Winter, neurólogo y autor de "La solución para dormir: por qué duermes mal y cómo arreglarlo", enfatiza la importancia de establecer una hora fija para despertar, animando a los jubilados a mantener una rutina constante para estabilizar su salud general.

Por su parte, la doctora Stella Maris Valiensi, neuróloga y responsable de la sección de Medicina del Sueño del Hospital Italiano de Buenos Aires, aclara que, si bien la cantidad de horas de sueño se modifica con la edad —siendo mayor en recién nacidos y disminuyendo progresivamente en la vejez—, la necesidad de descansar no desaparece. Lo que realmente cambia es la estructura y la calidad del sueño. Según Valiensi, autora de "La ruta del sueño", los adultos deben dormir, en promedio, entre 7 y 8 horas, aunque reconoce que existe una variabilidad individual donde algunas personas requieren seis horas y otras ocho.

Para entender este fenómeno, es necesario analizar el reloj biológico, el cual coordina los procesos internos del organismo a través del ritmo circadiano. Este ciclo de aproximadamente 24 horas está influenciado principalmente por la luz ambiental y regula funciones vitales como la vigilia, el sueño y la liberación de hormonas. En este sentido, despertar en horarios que coincidan con la salida del sol, específicamente entre las 6:00 y las 7:30, puede ayudar a mantener la sincronización del ritmo circadiano, equilibrando el descanso con la actividad diaria.

Sin embargo, la experta advierte que no existe una respuesta única o exacta, ya que depende de múltiples factores. Valiensi recomienda no obligarse ni esforzarse por levantarse a horarios extremos, como las 5:00 AM, subrayando que lo primordial es priorizar la calidad del sueño sobre la cantidad de horas.

Un aspecto fundamental introducido por la doctora Valiensi es el concepto de "presbisueño". Al igual que ocurre con la presbicia en la vista, el sueño también envejece. Este proceso implica que los adultos mayores duermen de forma más superficial, son más sensibles a los ruidos, se acuestan y despiertan más temprano, y pueden experimentar la necesidad de tomar siestas cortas. Este fenómeno se debe a que el núcleo supraquiasmático —la región del cerebro que actúa como marcapasos del reloj biológico, según el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos— se vuelve menos sensible a las señales lumínicas, provocando que la melatonina se secrete más temprano.

Finalmente, la especialista advierte sobre las señales de alerta. Si un adulto mayor duerme entre 9 y 10 horas, este patrón podría estar asociado a problemas de salud como depresión, enfermedades neurodegenerativas (como el Alzheimer o fases de parkinsonismo) o una mala calidad del sueño nocturno, situaciones que requieren consulta médica inmediata. Además, factores como el dolor crónico, la ansiedad, las preocupaciones y la necesidad de medicación nocturna o visitas al baño son causas comunes que deterioran la capacidad de lograr un sueño reparador.

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