El Instituto de la Paz Donald Trump, ubicado en Washington, Estados Unidos, fue el escenario de un emotivo y solemne homenaje dedicado a las 85 víctimas del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). El acto recordó aquel ataque fundamentalista perpetrado el 18 de julio de 1992, el cual fue ejecutado por el grupo terrorista Hezbollah siguiendo órdenes directas del régimen de Irán. Hasta la fecha, el crimen continúa impune debido a la resistencia del régimen chiíta de someterse a la justicia federal de la Argentina.
Durante la ceremonia, Daniel Pomeranz, quien es sobreviviente del ataque y actualmente se desempeña como director ejecutivo de la AMIA, pronunció un discurso cargado de emoción. Tras sus palabras, Pomeranz propuso al auditorio un minuto de silencio, momento en el que todos los presentes se pusieron de pie en señal de respeto. En un gesto simbólico, los invitados especiales levantaron los retratos de las víctimas del acto terrorista que fue planificado en Teherán y ejecutado en la calle Pasteur de Buenos Aires, donde murieron 85 personas inocentes que aún hoy exigen un juicio a los culpables.
El inicio de la ceremonia estuvo marcado por la intervención de Alec Oxenford, embajador argentino en Estados Unidos. En su discurso, Oxenford resaltó la importancia del papel desempeñado por la Corte Suprema en la causa AMIA y subrayó las decisiones políticas asumidas por el presidente Javier Milei en la lucha contra el terrorismo internacional. El diplomático recordó que, en el año 2024, el tribunal penal más alto de Argentina declaró a la República Islámica de Irán como responsable de ordenar el ataque, calificando el atentado como un crimen de lesa humanidad.
Oxenford fue enfático al señalar que la planificación del ataque estuvo en manos del régimen iraní y su ejecución fue llevada a cabo por Hezbollah, su brazo terrorista. Según el embajador, afirmar esto no es un simple gesto retórico, sino una condición de la verdad que emerge después de tres décadas de silencio, evasión y encubrimiento, considerando que la verdad misma constituye una forma de justicia.
Sin embargo, el embajador advirtió que la verdad por sí sola no es suficiente. En este sentido, informó que en 2025 el Congreso argentino aprobó una ley que permite que los juicios procedan en ausencia, eliminando la posibilidad de que los fugitivos escapen a la justicia simplemente negándose a comparecer. Bajo este nuevo marco legal, un tribunal argentino ha ordenado que diez acusados sean sometidos a juicio. Estos individuos han estado bajo notificaciones rojas de Interpol desde 2006 y han viajado por el mundo con impunidad. Oxenford hizo un llamado concreto al mundo para que estas notificaciones sean respetadas, para que los fugitivos no encuentren puertos seguros y para que ningún gobierno considere el asesinato de 85 personas como una inconveniencia diplomática.
El evento contó con una destacada presencia de funcionarios estadounidenses en primera fila, entre ellos Gregory LoGerfo, coordinador para el Contraterrorismo del Departamento de Estado; Reed Rubistein, asesor legal del Departamento de Estado; y Yehuda Kaploun, enviado especial de Estados Unidos para la Lucha contra el Antisemitismo. Estos representantes, junto a Osvaldo Armoza y Daniel Pomeranz, evidenciaron la sintonía política y el afecto personal que comparten los presidentes Javier Milei y Donald Trump.
Ambos mandatarios comparten una agenda común en la lucha contra el terrorismo, centrándose actualmente en Irán y sus proxies, tales como Hezbollah, Hamas y los Huties. Reed Rubistein, consejero legal del Departamento de Estado, afirmó que bajo la dirección del presidente Trump las cosas han cambiado, y que Estados Unidos ha tomado medidas decisivas y sin precedentes para combatir el antisemitismo.
Rubistein destacó que Argentina es un socio crítico en este esfuerzo global, ya que el antisemitismo es un flagelo que requiere una respuesta coordinada para rastrear y derrotar a las redes, organizaciones y estados que lo financian y apoyan. Asimismo, elogió el liderazgo del presidente Javier Milei, describiéndolo como un oponente vocal y eficaz del antisemitismo en cualquier lugar donde surja.
Por su parte, la AMIA estuvo representada por Osvaldo Armoza, Daniel Pomeranz y Mario Sobol. Armoza advirtió que, a treinta y dos años del crimen, este sigue impune y no existe un solo condenado, a pesar de que la justicia argentina señaló a Irán como responsable y a Hezbollah como ejecutor material. A pesar de las circulares rojas de Interpol y las acusaciones formales, ninguno de los señalados ha sido extraditado ni llevado ante un tribunal.
Finalmente, Armoza reflexionó sobre el significado de la impunidad, señalando que no es solo la ausencia de castigo, sino un mensaje peligroso que indica que el terrorismo puede actuar sin consecuencias. Para el presidente de la AMIA, esta situación constituye una segunda agresión contra las víctimas y sus familiares, concluyendo que sin justicia, el atentado se sigue repitiendo cada día.


