El debate sobre el estado actual del consumo en Argentina ha cobrado un nuevo impulso tras la difusión de datos contradictorios entre el discurso oficial y diversos indicadores del mercado local. Mientras que el Gobierno nacional insiste en que el consumo se encuentra en niveles récord, sectores de la oposición y consultoras privadas advierten sobre una realidad más compleja, marcada por la caída en las ventas de bienes y el rezago de la masa salarial.
Recientemente, el presidente Javier Milei rechazó categóricamente la existencia de una crisis en el sector. Para respaldar su postura, el mandatario compartió a través de sus redes sociales videos de centros comerciales y pizzerías tradicionales repletas de clientes al cierre del mes, utilizando estas imágenes para rebatir el discurso de la recesión y afirmar que el consumo en el país ha alcanzado máximos históricos.
Sin embargo, este relato choca con los datos de la consultora Scentia, que señala una caída promedio del 3,3% en el consumo masivo durante el primer cuatrimestre del año. A esta discrepancia se suma un informe de la consultora PxQ, que advierte sobre una "disociación" entre las estadísticas oficiales de consumo privado y la dinámica real de las ventas de bienes en el mercado interno.
Para comprender esta brecha, es necesario analizar cómo se calcula el consumo. Según explica la consultora dirigida por Emmanuel Álvarez Agis, conceptualmente el consumo es todo el ingreso de un hogar que no se destina al ahorro. Bajo esta lógica, si un hogar percibe 100 unidades y ahorra 10, su consumo es de 90. No obstante, si al mes siguiente el hogar debe destinar 10 unidades adicionales para cubrir el aumento de servicios públicos o alquileres, el ahorro se reduce a cero y el consumo "aumenta" técnicamente a 100, aunque no haya un incremento en la adquisición de bienes.
El informe de PxQ destaca que el consumo privado aumentó un 7,9% anual en 2025, alcanzando su máximo nivel histórico. Pero advierte que este crecimiento ocurre simultáneamente a una masa salarial que, en términos reales, se ubica un 11% por debajo del máximo registrado en 2015. Asimismo, las ventas en supermercados todavía se encuentran un 9% por debajo de los niveles de 2023 y un 27% por debajo del pico de 2015.
Ante este escenario, PxQ realizó un recálculo del incremento del consumo en 2025, descontando rubros como los servicios públicos, los bienes importados y los gastos de turismo en el exterior. Al aislar estas variables, la muestra del "consumo del mercado interno" arroja un incremento de apenas el 1,4%, una cifra mucho más modesta que el 7,9% global y que parece alinearse mejor con el desánimo reflejado en las encuestas de opinión pública.
Las diferencias se vuelven más evidentes al tomar como referencia el año 2017. En ese periodo, mientras que las ventas en supermercados cayeron un 16,7%, el consumo de energía eléctrica subió un 18,7% y las importaciones de bienes finales aumentaron un 13%.
En cuanto a la situación salarial, la consultora Synopsis indica que los sueldos acordados en paritarias por los principales gremios registraron un aumento promedio del 2,5% el mes pasado. Este dato es significativo ya que, por primera vez desde junio de 2025, los salarios habrían superado a la inflación, la cual se estima entre el 2,1% y el 2,5% según consultoras privadas. Desde el sector oficial se muestra optimismo, esperando una reducción marcada de la inflación debido a la caída de precios en algunos alimentos durante las primeras semanas de mayo.
A pesar de este alivio mensual, el panorama anual sigue siendo crítico. Los ajustes en paritarias de los últimos doce meses suman un 27,9%, lo que implica una pérdida del poder adquisitivo de aproximadamente el 4% para estos gremios. Además, algunos de los sindicatos con mayor cantidad de afiliados, como Empleados de Comercio (1,3%) y Camioneros (1,7%), acordaron incrementos en mayo que se ubican por debajo de la inflación proyectada.
Finalmente, los analistas subrayan que el deterioro del poder adquisitivo se ha intensificado por el encarecimiento de los servicios básicos. Datos de Ecolatina revelan que, mientras a fines de 2023 estos servicios representaban el 22% del ingreso de los hogares, para marzo de 2026 absorben el 29,3%, limitando la capacidad de gasto en bienes no esenciales. En este contexto, las proyecciones privadas sugieren una recuperación paulatina y heterogénea del consumo, condicionada a la recuperación del salario real y la reactivación del crédito.


