El territorio costarricense se encuentra actualmente bajo la influencia de la onda tropical N.° 7, la cual transita este martes sobre el país. Este sistema meteorológico está generando condiciones propicias para la ocurrencia de lluvias en diversas regiones, afectando la estabilidad climática de la jornada y obligando a las autoridades a emitir recomendaciones de vigilancia preventiva para la población.
De acuerdo con la información técnica suministrada por el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el incremento en la nubosidad y la humedad atmosférica no se debe únicamente al paso de la onda tropical. El fenómeno es el resultado de una interacción compleja entre este sistema, la aceleración de los vientos alisios y la proximidad de la zona de convergencia intertropical. Esta combinación de factores atmosféricos ha potenciado la formación de precipitaciones distribuidas en distintos puntos del país.
El reporte detallado de las primeras horas del día indica que las lluvias se concentraron de manera primordial en la región del Caribe, la zona norte y diversos sectores marítimos del Pacífico. Uno de los puntos más afectados durante el inicio de la jornada fue la localidad de Horquetas de Sarapiquí, donde el IMN registró un acumulado máximo de 39 milímetros de agua en un lapso de apenas tres horas, evidenciando la intensidad de las precipitaciones en esa zona específica.
Para el transcurso de la tarde, las previsiones del Instituto Meteorológico Nacional señalan un desplazamiento de la actividad pluvial. Se anticipa la formación de aguaceros aislados y tormentas eléctricas que afectarían principalmente al Pacífico Central y Sur, el sector oeste del Valle Central y la península de Nicoya. En estas regiones, se estiman acumulados de lluvia que oscilan entre los 15 y 40 milímetros en periodos de seis horas, aunque la institución advierte que podrían presentarse montos superiores en puntos muy específicos.
Asimismo, el informe meteorológico no descarta la posibilidad de que se presenten lluvias localizadas en las zonas montañosas del Caribe y en la zona norte. Según las explicaciones del IMN, estas precipitaciones adicionales responden directamente al aporte de humedad que acompaña el tránsito de la onda tropical N.° 7, manteniendo la inestabilidad en las regiones elevadas.
Uno de los puntos más críticos destacados por la institución es el estado de los suelos. El IMN ha solicitado prestar especial atención a la cuenca del río Sarapiquí y a la región del Pacífico Sur. La preocupación radica en los altos niveles de saturación de los suelos en estas áreas, lo que incrementa la vulnerabilidad del terreno ante la llegada de nuevas precipitaciones.
En paralelo a los riesgos en zonas rurales y cuencas hidrográficas, la autoridad meteorológica extendió una recomendación de vigilancia para las áreas urbanas. El riesgo principal en las ciudades se centra en la posible saturación de los sistemas de alcantarillado, lo que podría derivar en la acumulación de agua en las vías públicas y generar complicaciones en la movilidad y el drenaje pluvial.
Otro factor de riesgo identificado es la actividad eléctrica y eólica. El IMN advirtió sobre la presencia de tormentas eléctricas que vendrían acompañadas de ráfagas de viento considerables. Se estima que, en casos aislados, estas ráfagas podrían alcanzar velocidades de hasta 80 km/h.
Este componente del clima representa un peligro potencial para la infraestructura y la seguridad ciudadana, ya que vientos de tal magnitud podrían provocar la caída de ramas de árboles, afectar el tendido eléctrico o desplazar otros objetos que pudieran causar daños materiales.
En resumen, el paso de la onda tropical N.° 7 mantiene a Costa Rica en un estado de alerta moderada, con un monitoreo constante de los acumulados de lluvia y la velocidad del viento para prevenir incidentes derivados de la saturación de suelos y la infraestructura urbana.


