En un operativo ejecutado por la Policía Nacional del Perú (PNP), se logró desarticular una célula de extorsión que operaba desde el interior del sistema de transporte urbano. La intervención culminó con la captura de Gustavo Chávez Rivas, conocido en el entorno criminal como “Tavo”, quien se desempeñaba como conductor de la empresa de transportes Los Rojitos, pero que, según las investigaciones, cumplía una función mucho más oscura dentro de la organización.
De acuerdo con la información proporcionada por las autoridades, Chávez Rivas no se limitaba a conducir una unidad de transporte, sino que habría sido infiltrado deliberadamente en la compañía. Su objetivo principal era facilitar el cobro de cupos y recaudar dinero ilícito obtenido mediante amenazas directas contra los propios trabajadores y conductores de la empresa, aprovechando su posición de confianza y cercanía con las víctimas.
Las investigaciones policiales indican que el detenido sería un integrante activo de la banda criminal denominada “Los Terribles de Pamplona”. Esta organización delictiva estaría presuntamente liderada por un sujeto identificado con el alias de “Cholo Castillo”. Dicho grupo ha sido vinculado por la PNP a una serie de acciones violentas, que incluyen ataques y presiones constantes contra diversas unidades de transporte para obligar a los operadores a pagar sumas de dinero a cambio de "seguridad" o para permitirles trabajar sin incidentes.
El modus operandi de Chávez Rivas consistía en utilizar su rol como conductor para supervisar y ejecutar el sistema de cobro de cupos impuesto a la ruta. El detenido aprovechaba su jornada laboral para coordinar la recolección del dinero, actuando como el nexo directo entre la banda criminal y los transportistas extorsionados.
En cuanto a las cifras del esquema delictivo, los reportes de la PNP revelan que aproximadamente 58 combis de la línea realizaban pagos semanales. Según las indagaciones, cada miércoles se recaudaba una suma global aproximada de 3.500 soles. Adicionalmente a este monto, existía una cuota individual obligatoria de 43 soles por cada vehículo, lo que incrementaba la recaudación total de la organización.
Un detalle relevante resaltado por los agentes es que todo el flujo de dinero se manejaba exclusivamente en efectivo. La banda criminal evitaba estrictamente el uso del sistema bancario para realizar estas transacciones, una estrategia diseñada para no dejar rastros digitales que pudieran facilitar el seguimiento de las cuentas o la identificación de los cabecillas de la organización.
La captura de “Tavo” fue el resultado de un meticuloso trabajo de inteligencia y seguimiento llevado a cabo por los agentes de la División de Investigación de Extorsiones. Tras diversas labores de vigilancia, los efectivos policiales lograron ubicar al sospechoso en el momento exacto en que presuntamente realizaba la recolección del dinero de los cupos.
Para asegurar la efectividad del operativo y obtener pruebas contundentes, la Policía utilizó el apoyo de un dron. Gracias a este dispositivo tecnológico, los agentes pudieron registrar en tiempo real la intervención y documentar el momento en que el intervenido manejaba el dinero. Al momento de la detención, se encontraron en su poder diversos fajos de dinero en efectivo, los cuales serían el producto directo de las extorsiones cometidas contra sus compañeros de trabajo.
Durante el mismo operativo, las fuerzas del orden procedieron a la detención de una mujer identificada como Linda Ponte Lozano, de 28 años, quien sería la presunta pareja del principal detenido. Ambas personas fueron puestas a disposición de las autoridades correspondientes para continuar con las diligencias de ley.
Con esta captura, la PNP busca golpear la estructura de “Los Terribles de Pamplona” y reducir la incidencia de extorsiones en el sector transporte, un rubro que ha sido blanco constante de organizaciones criminales que buscan lucrar mediante la intimidación de los trabajadores urbanos.


