Uno de cada cuatro trabajadores que cambia de empleo en Costa Rica lo hace durante sus primeros tres meses en la compañía. Este es uno de los hallazgos más críticos del Sistema Empresarial de Información Salarial de la consultora PwC, basado en datos de 437 empresas locales e internacionales.
La tasa de rotación general estimada para 2025 fue del 23%. Lo más revelador es que la mayoría de estos movimientos ocurren por decisión propia: las renuncias representaron un 14%, mientras que los despidos fueron solo un 8%.
Pero, ¿se trata de un problema de salarios? No necesariamente. El estudio revela que el 54% de las personas que decidieron renunciar recibían sueldos superiores a la mediana general. Esto indica que el dinero no es el único factor, sino la "experiencia laboral". Victoria Scott, directora de PwC Interaméricas, explica que muchas empresas no logran diseñar una propuesta que satisfaga las expectativas reales de quienes contratan.
En cuanto a los beneficios, aunque el 68% de las empresas permiten vestimenta casual, existen carencias en flexibilidad profunda: solo el 19% ofrece horarios flexibles para padres y madres, y apenas un 6% implementa reducciones de horas laborales generales.
El problema se agrava porque muchas compañías no saben exactamente por qué se van sus empleados. Según PwC, las empresas están permitiendo que la información valiosa "se vaya por la misma puerta" que el trabajador, dejando un vacío para corregir fallas en liderazgo, procesos de onboarding o cultura organizacional.
En un mercado donde las generaciones jóvenes rotan más y buscan mayor adaptación, el reto para las empresas costarricenses es dejar de ver la renuncia como un trámite y empezar a verla como un dato crucial para mejorar su competitividad.
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