Colombia se prepara para una jornada electoral determinante este próximo domingo 31 de mayo, en la que cerca de 41,4 millones de ciudadanos acudirán a las urnas para elegir al sucesor en la presidencia del país. El proceso se desarrolla en un clima de profunda transformación política; mientras que tradicionalmente las disputas electorales colombianas oscilaban entre opciones de centro-derecha y centro-izquierda, el actual pleito presenta candidatos con posturas más radicales, moviéndose desde la izquierda hasta la extrema derecha.
Este fenómeno acerca a Colombia a los escenarios de polarización observados en otros países de la región. De los 11 candidatos en contienda, los dos que lideran las encuestas representan polos opuestos y han prometido cambios profundos en la Constitución, adoptando líneas duras que, según analistas, podrían conducir a la nación hacia un escenario desconocido. El contexto actual está marcado por el fin del mandato del presidente Gustavo Petro en agosto, quien no cuenta con la posibilidad legal de reelección.
El candidato del oficialismo, Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico y actual senador, lidera las encuestas con aproximadamente un 35% de las intenciones de voto. Cepeda, reconocido defensor de los derechos humanos y filho del legislador Manuel Cepeda —asesinado en 1994 por agentes del Estado y paramilitares—, impulsa propuestas progresistas y un enfoque en la diversidad sexual. No obstante, su postura ha generado alertas institucionales: Cepeda ha defendido la convocatoria de una Asamblea Constituyente para modificar la Constitución Nacional en caso de que el Congreso no apruebe sus reformas sociales.
En el extremo opuesto se encuentra Abelardo de la Espriella, candidato de Defensores de la Patria. Nacionalista de extrema derecha y abogado penalista —conocido por defender a Alex Saab—, de la Espriella se identifica con figuras como Nayib Bukele, Javier Milei y Donald Trump. Sus propuestas se centran en una línea dura contra el crimen, cuestionando las garantías judiciales y los derechos humanos. Las encuestas le otorgan cerca de un 25% de apoyo, aunque registra un fuerte rechazo, especialmente entre las mujeres, debido a una actitud percibida como misógina y agresiva.
Como tercera vía emerge la senadora Paloma Valencia, representante del Centro Democrático, partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe. Valencia encarna la centro-derecha tradicional y posee la posibilidad de convertirse en la primera mujer elegida presidenta del país. Con un perfil moderado, filósofa especializada en economía y con maestría en políticas públicas, Valencia es vista como una candidata que genera menor rechazo. Según análisis políticos, si Valencia logra avanzar a la segunda vuelta el 21 de junio, tendría mayores probabilidades de derrotar a Cepeda que el propio de la Espriella.
La estabilidad democrática es una de las mayores preocupaciones. Paola Montilla, directora de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Externado de Colombia, señala que el país experimenta una reconfiguración política con una alternancia ideológica explícita desde 2022. Por su parte, el economista Jorge Restrepo, de la Universidad Javeriana, advierte que la institucionalidad constitucional está en serio riesgo, especialmente en lo referente a la división de poderes, el Estado de Derecho y las libertades constitucionales.
Un aspecto atípico de esta campaña ha sido la ausencia de debates entre los candidatos más radicales. Mientras los candidatos de centro participaron en los encuentros, Cepeda y de la Espriella evitaron los debates y las entrevistas extensas. Cepeda centró su estrategia en comicios públicos, mientras que de la Espriella priorizó las redes sociales con mensajes cortos y apelaciones emocionales, privando a los electores de un contraste directo de sus programas de gobierno.
En materia de seguridad, el eje del debate ha girado. Ya no se centra primordialmente en el conflicto armado, sino en la criminalidad urbana, como la extorsión a comerciantes, los secuestros relámpago y el robo de cargas. Abelardo de la Espriella ha capitalizado esta crisis con un discurso de "mano dura". En contraste, Iván Cepeda enfrenta el desafío de distanciarse de la política de "paz total" de Gustavo Petro, la cual es criticada por haber fortalecido a organizaciones criminales y provocado la pérdida de control territorial. Por su parte, Paloma Valencia mantiene una postura opuesta a los acuerdos de paz de 2016 y aboga por retomar la cooperación con Estados Unidos.
Con un 11% de indecisos y otro 11% que podría cambiar su voto, el escenario para el primer turno permanece abierto, aunque se prevé que la decisión final se defina en la segunda vuelta.


