Tininiska Rivera, hija del líder indígena miskito Brooklyn Rivera Bryan, junto con la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), han emitido un llamado urgente para demandar la liberación “inmediata” e “incondicional” del dirigente. Esta exigencia surge luego de que el Gobierno de Nicaragua, encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo, difundiera imágenes recientes en las que se observa a Rivera en un estado de salud sumamente grave.
En las fotografías publicadas por el régimen, el líder miskito aparece inconsciente y postrado en una cama del Hospital Fernando Vélez Paiz, ubicado en Managua. Las imágenes revelan que Rivera se encuentra conectado a un sistema de ventilación mecánica a través de una traqueotomía y depende de alimentación intravenosa para sobrevivir, mientras es auscultado por el personal médico de la institución.
La situación de Brooklyn Rivera es el resultado de un proceso de detención que comenzó el 29 de septiembre de 2023, fecha en la que fue encarcelado de forma arbitraria. Desde ese momento, el líder indígena permaneció en una condición de desaparición forzada, permaneciendo incomunicado y fuera del alcance de sus familiares y representantes legales durante más de 970 días. Fue solo recientemente que el régimen orteguista decidió exhibir su estado actual a través de medios controlados por el Estado.
Tininiska Rivera ha expresado a través de una carta pública un "profundo dolor" ante la condición crítica de su padre, responsabilizando directamente a la dictadura nicaragüense por el acelerado deterioro de su salud. En su misiva, la hija de Rivera fue enfática al señalar que el estado actual del líder no puede ser visto como un evento fortuito o natural. “Si algo le ocurre a mi padre, su vida se apaga o su condición empeora, el mundo debe saber que no fue un accidente ni un destino natural. Fue el resultado de un sistema de represión ejercido de manera prolongada y cotidiana”, afirmó Tininiska.
Asimismo, Tininiska Rivera denunció que el trato recibido por su padre trasciende la persecución política convencional, calificándolo como una forma de violencia prohibida por el derecho internacional. Según su declaración, el carácter sistémico de la persecución contra un líder indígena, sumado a la prolongada desaparición forzada y al sufrimiento intencional causado mientras se encontraba bajo la custodia del Estado, constituyen crímenes de lesa humanidad.
Por su parte, la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) utilizó la plataforma X para sumarse a las demandas de liberación incondicional. El organismo subrayó que Brooklyn Rivera, quien ha estado detenido por más de 900 días, requiere atención médica urgente. WOLA calificó la represión, la violencia y la inhumanidad mostradas en este caso como “abominable”, reiterando que la libertad debe ser extendida no solo a Rivera, sino a todos los presos políticos que permanecen en las cárceles nicaragüenses.
Desde el lado oficial, el régimen nicaragüense reveló el 29 de mayo de 2026 el grave estado del exdiputado indígena de 73 años. Según la versión gubernamental, Rivera se encuentra internado desde el pasado 7 de marzo en la unidad de terapia intensiva del Hospital Fernando Vélez Paiz, debido a un deterioro en sus condiciones respiratorias.
Sin embargo, esta explicación ha sido rechazada por WOLA, que sostiene que el comunicado emitido por los medios estatales es simplemente un intento por parte del Gobierno de Nicaragua de ocultar su responsabilidad en el cruel tratamiento y la condición actual en la que se encuentra el exdiputado. El organismo internacional insiste en que la responsabilidad de la salud crítica de Rivera recae sobre el Estado que lo mantuvo desaparecido y encarcelado arbitrariamente.


