Un nuevo incidente vial registrado el pasado jueves 28 de mayo en la vía de Pasamayito ha desencadenado una serie de movilizaciones ciudadanas. Los residentes de la séptima zona de Collique han manifestado su rechazo y preocupación ante la recurrencia de estos sucesos, saliendo a las calles para expresar su malestar y exigir soluciones concretas a las autoridades competentes.
La vía de Pasamayito es reconocida como un nexo fundamental para la conectividad urbana en Lima, ya que permite el desplazamiento y la comunicación entre los distritos de Comas y San Juan de Lurigancho. Debido a su importancia estratégica, el flujo de vehículos es constante, lo que convierte cualquier falla en la infraestructura vial en un riesgo latente para los conductores y los habitantes de las zonas aledañas.
El accidente ocurrido el jueves 28 de mayo ha servido como detonante para que la población de la séptima zona de Collique rompa el silencio. Los vecinos, quienes conviven diariamente con los peligros de esta ruta, decidieron organizar protestas públicas con el objetivo de visibilizar una problemática que consideran desatendida por el Estado y las municipalidades correspondientes.
El punto central de la discordia y la principal preocupación de los manifestantes se concentra en un sector específico de la carretera conocido como la ‘Curva del diablo’. Según los testimonios y las demandas recogidas durante las movilizaciones, este tramo presenta condiciones de alta peligrosidad que han propiciado la ocurrencia de diversos accidentes a lo largo del tiempo, incluyendo el hecho ocurrido recientemente.
La exigencia fundamental de los vecinos de Collique es clara y directa: la construcción de un muro de contención en la mencionada ‘Curva del diablo’. Para la comunidad, la implementación de esta obra de ingeniería civil es la única medida efectiva para mitigar los riesgos de deslizamientos o caídas de vehículos, brindando así una seguridad real a quienes transitan por este eje vial que une dos de los distritos más poblados de la capital.
Durante las jornadas de protesta, los ciudadanos enfatizaron que no pueden seguir esperando a que ocurran más tragedias para que las autoridades tomen cartas en el asunto. La salida a las calles es un reflejo de la desesperación de una población que siente que su integridad física y la de los usuarios de la vía están comprometidas debido a la falta de infraestructura adecuada en un punto crítico de la carretera.
La demanda del muro de contención no se presenta como una petición aislada, sino como una necesidad urgente derivada de la configuración geográfica y el estado actual de la ‘Curva del diablo’. Los vecinos sostienen que la construcción de dicha barrera evitaría que nuevos accidentes se repitan, transformando un punto crítico de peligro en una zona segura para el transporte.
El accidente del 28 de mayo ha puesto nuevamente bajo la lupa la gestión de la seguridad vial en Pasamayito. La presión social ejercida por los habitantes de la séptima zona de Collique busca que el proyecto del muro de contención pase de ser una solicitud ciudadana a una prioridad en la agenda de obras públicas de las autoridades locales y regionales.
En resumen, la situación en la vía de Pasamayito se ha tornado tensa tras el reciente siniestro. La comunidad de Collique permanece alerta y mantiene su postura firme en la exigencia de obras preventivas. La construcción del muro de contención en la ‘Curva del diablo’ se erige ahora como el único camino para restablecer la tranquilidad de los vecinos y garantizar que el nexo entre Comas y San Juan de Lurigancho sea una vía segura para todos los ciudadanos.


