El pasado 29 de mayo de 2026, diversas localidades de Paraguay fueron escenario de hechos contrastantes, que abarcaron desde el susto provocado por el hallazgo de un artefacto bélico en Horqueta, hasta la celebración de la cultura textil en Piribebuy y un altercado violento en San Lorenzo.
En la ciudad de Horqueta, un momento de esparcimiento infantil terminó en una alerta de seguridad en el barrio San Antonio. Un grupo de niños se encontraba jugando a "tukaé kañy, ere erea" en la vía pública, específicamente en la intersección de la avenida Capitán Sosa y Pedro Juan Caballero. La situación cambió drásticamente cuando uno de los menores subió a un árbol y descubrió una granada de gas lacrimógeno de tipo militar.
Ante el hallazgo, los niños dieron aviso inmediato a sus padres, quienes posteriormente notificaron a los agentes de la comisaría 3ra. Al lugar arribaron efectivos policiales acompañados por personal de la Fuerza Operativa Policial Especial (FOPE), quienes procedieron a inspeccionar el artefacto y a aislar la zona para proteger a los transeúntes. Tras la revisión, el inspector Blas Medina, perteneciente a la unidad táctica policial de Concepción, informó que no hubo peligro para la ciudadanía, aclarando que el aparato mantenía su seguro y se encontraba en buen estado. Aunque inicialmente se temió que se tratara de una granada explosiva, los estudios posteriores confirmaron que el objeto era únicamente de gas lacrimógeno.
Por otro lado, en la ciudad de Piribebuy, se vivió una jornada histórica dedicada a la preservación de la identidad nacional. Se llevó a cabo el Concurso de Maestría en la Elaboración del Cuerpo del Poncho Para’i de 60 Listas, una pieza textil reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial en riesgo. El evento tuvo lugar en el Centro Cultural Demetrio Ortiz, donde maestras artesanas demostraron en vivo sus habilidades utilizando el telar de cintura.
El objetivo principal de la competencia fue rescatar la técnica tradicional y dar visibilidad a un oficio emblemático de Piribebuy y del Paraguay. Los resultados arrojaron como ganadora a Rosa Segovia, quien obtuvo el primer puesto y un premio económico de 644 dólares. El segundo lugar fue alcanzado por Fidelina Burgos con 460 dólares, mientras que el tercer puesto fue para Marlene Marín, quien recibió 276 dólares.
Andrea Vázquez, presidenta del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), señaló que este concurso representa el nacimiento de una nueva tradición para la ciudad, enfatizando que la elaboración del poncho requiere precisión y una conexión profunda con el oficio, priorizando la calidad técnica sobre la rapidez. Por su parte, el jurado, liderado por Esperanza Ortiz, destacó que estas actividades proyectan la artesanía local hacia el mundo. La ganadora, Rosa Segovia, manifestó su emoción y su deseo de transmitir estos conocimientos a las nuevas generaciones. Este evento fue impulsado por la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), el IPA, la Fundación Pussineri, la Municipalidad de Piribebuy y la Gobernación de Cordillera, contando con el respaldo de la UNESCO.
Finalmente, en San Lorenzo, la tranquilidad del centro de la ciudad se vio interrumpida por una pelea entre cuatro motociclistas, presuntamente de nacionalidad venezolana. El enfrentamiento ocurrió sobre la avenida Gaspar Rodríguez de Francia y, según testimonios de testigos, fue originado por una discusión relacionada con un problema de tránsito.
La riña, que incluyó golpes de paleta y patadas en plena calle, provocó un gran revuelo entre los conductores y peatones que circulaban por la zona. El incidente fue capturado en video por un ciudadano, quien lo compartió en redes sociales, donde se volvió viral con miles de reacciones. En las imágenes se observa el enfrentamiento físico entre los involucrados mientras los presentes observaban la escena. El autor del video manifestó desconocer el motivo exacto de la discusión, sugiriendo que pudo ser un altercado vial. El hecho generó preocupación en la comunidad debido a que ocurrió en un horario de alta circulación vehicular y se reportó la ausencia de agentes policiales para intervenir en el conflicto.


