Oriente Medio atraviesa un momento crítico donde la diplomacia y la guerra avanzan en paralelo. En el Líbano, Israel ha intensificado su ofensiva, dejando al menos 17 muertos en ataques realizados al sur del país y cerca de Beirut. Las operaciones, dirigidas contra el grupo Hezbolá, han provocado la muerte de civiles, incluyendo mujeres y niños, mientras el ejército israelí amplía su zona de combate.
En contraste, Wall Street cerró la jornada en verde, con récords en los índices S&P 500 y Nasdaq. Este optimismo financiero responde a la confirmación de un preacuerdo tentativo entre Estados Unidos e Irán para desbloquear el estratégico estrecho de Ormuz y extender el alto el fuego por 60 días, permitiendo iniciar negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
Sin embargo, la estabilidad es frágil. El vicepresidente JD Vance señaló que el acuerdo aún no ha sido aprobado por el presidente Donald Trump debido a cuestiones de redacción. Al mismo tiempo, el Comando Central de EE.UU. acusó a Irán de violar la tregua mediante el lanzamiento de un misil contra Kuwait y ataques con drones en Ormuz, lo que provocó una respuesta militar estadounidense en Bandar Abás.
En el ámbito diplomático, Israel anunció la suspensión de sus relaciones con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, tras denunciar la posible inclusión de Israel en una lista negra de violencias sexuales en conflictos.
Mientras la Unión Europea se ofrece a mediar en las futuras negociaciones nucleares, la atención se centra ahora en una reunión militar prevista en el Pentágono para intentar frenar la escalada de violencia en la región.
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