La comunidad de Nosara de Nicoya, ubicada en la provincia de Guanacaste, se encuentra conmocionada tras registrarse un hecho violento que terminó con la vida de dos personas. Se trata de un doble homicidio en el que las víctimas eran padre e hijo, quienes fueron ejecutados a balazos dentro de su propia vivienda en un ataque descrito como despiadado por las autoridades.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ha revelado nuevos y estremecedores detalles sobre este suceso, el cual ocurrió la noche del pasado miércoles 27 de mayo. Según los informes oficiales, la alerta sobre el crimen fue recibida por las autoridades centrales a las 9:58 p.m., momento en el que se activaron los protocolos de respuesta para trasladar a los agentes judiciales y los servicios de emergencia hacia el lugar de los hechos.
De acuerdo con las investigaciones preliminares detalladas por la oficina de prensa judicial, el ataque fue perpetrado por tres sujetos encapuchados. Los agresores habrían planificado el ingreso a la propiedad, accediendo a la vivienda a través de la parte trasera, lo que sugiere un conocimiento previo de la distribución del inmueble o una vigilancia del sitio antes de ejecutar la acción.
Al momento del ingreso, en el interior de la residencia se encontraban varias personas que, según las indagaciones, mantenían un vínculo familiar con las víctimas. Los tres encapuchados, haciendo uso de la fuerza y bajo amenazas directas, obligaron a todos los presentes a tirarse al suelo. Esta acción permitió que los atacantes controlaran la situación y aseguraran que los testigos no pudieran intervenir ni interferir con el objetivo principal de su irrupción.
Una vez dominado el entorno y con los familiares reducidos en el suelo, los sospechosos procedieron a ejecutar a sus objetivos. En primer lugar, dispararon contra Eduardo Alfaro Cordero, un hombre de 65 años. Inmediatamente después, los atacantes dirigieron sus armas contra su hijo, Dayron Alfaro Matarrita, de tan solo 22 años.
El informe forense preliminar señala que ambos hombres recibieron múltiples impactos de bala. La letalidad del ataque fue evidente, ya que los disparos se concentraron principalmente en la zona de la cabeza, lo que provocó la muerte instantánea de padre e hijo en el sitio del suceso, sin que existiera posibilidad de brindarles auxilio médico.
Tras consumar el doble asesinato, los sujetos encapuchados abandonaron la vivienda, dejando tras de sí una escena de horror para los familiares que fueron obligados a presenciar el crimen. Al llegar al lugar, los agentes del OIJ iniciaron la recolección de indicios balísticos, procediendo al decomiso de múltiples casquillos de bala distribuidos dentro de la vivienda, los cuales serán fundamentales para el análisis técnico y la posterior identificación de las armas utilizadas en el ataque.
Posteriormente, los cuerpos de Eduardo Alfaro Cordero y Dayron Alfaro Matarrita fueron trasladados a la morgue judicial para las evaluaciones correspondientes y la formalización de los trámites legales.
Hasta el momento, las autoridades judiciales mantienen abierta la investigación y han desplegado los recursos necesarios para analizar las pruebas recolectadas en la escena. El objetivo principal de las diligencias actuales es lograr la identificación plena de los tres responsables del ataque armado y determinar los móviles que llevaron a la ejecución de estas dos personas en el seno de su hogar y frente a sus seres queridos.


