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Economista de la U. de Chile advierte sobre déficit y cuestiona estrategia de la megarreforma tributaria

El economista y académico de la Universidad de Chile plantea que "hubiera preferido un proyecto más centrado en reactivación de corto plazo, más centrado en medidas parecidas a la del IVA a la vivienda, ese tipo de cosas, porque es urgente reactivar la economía rápido".

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Economista de la U. de Chile advierte sobre déficit y cuestiona estrategia de la megarreforma tributaria
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Un economista de la Universidad de Chile calificó como arriesgada la estrategia del gobierno al mezclar medidas de reactivación inmediata con reformas tributarias ideológicas en un solo proyecto. Según el experto, este enfoque confunde los objetivos económicos y podría comprometer la eficacia de la ley, sugiriendo que se ha intentado pasar gato por liebre para ocultar el impacto real en el crecimiento. En el plano técnico, el académico respalda la baja del impuesto corporativo según estándares OCDE, pero advierte que la reintegración tributaria debe diseñarse con cautela para evitar la evasión. Asimismo, señaló que combatir la permisología sería más efectivo para atraer inversiones que los cambios tributarios y condicionó la estabilidad fiscal a un pago de tasas mayores. Finalmente, el experto desmintió que la reforma se pague sola, alertando sobre un déficit fiscal inevitable. Para mitigar este escenario, propuso revisar exenciones tributarias injustificadas o implementar una reducción del gasto público.

En el marco del seminario organizado por Deloitte, titulado “Claves del proyecto de Ley: a 20 días de iniciar la tramitación”, un economista y académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile (FEN) presentó un análisis crítico sobre la megarreforma que comenzará su trámite en el Senado la próxima semana. Durante su exposición y en declaraciones posteriores, el experto evaluó la gestión económica del gobierno y los componentes técnicos y políticos del proyecto legislativo.

Uno de los puntos centrales de la crítica del académico se centró en la estrategia legislativa adoptada por el Ejecutivo. El economista calificó como "peculiar" y "arriesgada" la decisión de integrar en un solo proyecto medidas de naturaleza tan diversa, combinando acciones de reactivación de corto plazo con una reforma estructural del sistema tributario y la inclusión de impuestos específicos a productos como cigarros y pañales. Según el experto, esta mezcla de objetivos dificulta la claridad del proyecto y podría comprometer su eficacia.

En este sentido, el académico señaló que el gobierno parece intentar "pasar gato por liebre" al mezclar discusiones ideológicas con metas económicas. Específicamente, mencionó que temas como los impuestos a las ganancias de capital, los impuestos a la herencia o las contribuciones a las viviendas poseen una carga ideológica fuerte para los sectores promercado, lo que oscurece la visibilidad del efecto real que estas medidas tendrían sobre el crecimiento económico en el corto plazo. Para el economista de la FEN, hubiera sido preferible un proyecto más enfocado en la reactivación inmediata, citando como ejemplo medidas similares al IVA a la vivienda, debido a la urgencia de dinamizar la economía nacional.

Respecto a los cambios estructurales, el académico se enfocó en tres pilares: la rebaja del impuesto corporativo, la invariabilidad y la reintegración tributaria. Sobre la tasa corporativa, manifestó su acuerdo en que sea reducida para alinearla con los estándares de la OCDE. No obstante, puso un énfasis crítico en la reintegración tributaria. Si bien se declaró históricamente en contra de la desintegración, advirtió que cualquier mecanismo de reintegración debe diseñarse con extrema cautela para evitar repetir los errores del antiguo Fondo de Utilidades Tributables (FUT), evitando que el sistema se transforme nuevamente en una herramienta de evasión en lugar de un incentivo real para la inversión.

Sobre la propuesta de invariabilidad tributaria por un periodo de 25 años, el experto indicó que la idea es atendible, pero solo bajo una condición estricta: que las empresas que se acojan a este beneficio paguen una tasa mayor que aquellas que no lo hagan. De lo contrario, argumentó que la medida carecería de sentido lógico, recordando que el antiguo Decreto Ley 600 operaba bajo esa premisa de pagar un precio mayor a cambio de la estabilidad tributaria.

En cuanto al impacto en el crecimiento, el economista reconoció que el proyecto envía una señal positiva, aunque advirtió que los efectos serían de mediano plazo y no tan inmediatos como se pretende. En este análisis, destacó que la reintegración tributaria tiene un impacto más sustancial en la inversión que la simple reducción de la tasa corporativa. Asimismo, sugirió que existen medidas más agresivas y efectivas para fomentar la inversión, específicamente en el área de la "permisología", que tendrían un efecto más directo que las modificaciones tributarias.

Finalmente, el académico abordó la sostenibilidad fiscal del proyecto. Fue enfático al señalar que existe un consenso entre los economistas tributarios que analizan cifras reales en que el proyecto generará déficit. Rechazó la retórica gubernamental que sugiere que la reforma "se pagaría sola", argumentando que, si bien una eventual reactivación económica podría compensar parte del déficit a mediano plazo, esto no elimina el balance negativo inicial. Como alternativas para mitigar este déficit, propuso revisar exenciones tributarias que no estén debidamente justificadas o implementar una rebaja en el gasto público, tema que actualmente se encuentra en discusión.

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