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Trump impone bloqueo de combustible a Cuba y condiciona ayuda económica a cambio de cambios políticos

Las nuevas medidas de Trump contra Cuba, que incluyen un inhumano “bloqueo de combustible” al prohibir a Venezuela y México exportar petróleo a la isla, atentan contra el derecho internacional desde cualquier perspectiva. Trump se ha erigido en un emperador que puede intervenir en los asuntos internos de cualquier país cuando no se pliega a [...] La entrada Cuba: de necios es persistir en el error se publicó primero en Confidencial .

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Trump impone bloqueo de combustible a Cuba y condiciona ayuda económica a cambio de cambios políticos

El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha implementado nuevas medidas restrictivas contra Cuba que incluyen un bloqueo de combustible. Esta disposición prohíbe específicamente que Venezuela y México exporten petróleo a la isla, una acción que es señalada como una transgresión al derecho internacional. Según el análisis de la situación, estas medidas buscan presionar al sistema cubano y facilitar la entrada de capital norteamericano en propiedades, empresas y negocios de la isla, profundizando el sufrimiento de una población que ya enfrenta penurias económicas sostenibles.

La crisis actual de Cuba no se atribuye únicamente al acoso externo. El análisis de la trayectoria del régimen revela que la dirigencia cubana ha desaprovechado tres oportunidades fundamentales para reformar su sistema y encaminar el país hacia la prosperidad. La primera ocurrió tras el triunfo de la Revolución en 1959. Si bien la alianza con la URSS fue una respuesta al acoso estadounidense, el conflicto se intensificó debido a la Ley de Reforma Agraria y la Ley de Minas de octubre de 1959, que afectaron los latifundios y empresas extractivas de Estados Unidos. Como respuesta, EE. UU. redujo la cuota de azúcar asignada a Cuba, lo que terminó de consolidar el vínculo de la isla con la Unión Soviética durante tres décadas.

La segunda oportunidad crítica se presentó en 1989 con la caída del Muro de Berlín y el colapso del bloque socialista. En aquel momento, el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba se contrajo en un 35%, dando inicio al denominado "Período especial en tiempo de paz". A pesar de la gravedad de la crisis, el régimen se negó a realizar cambios estructurales profundos. A diferencia de China y Vietnam, que liberalizaron sus economías para fomentar la iniciativa privada, Fidel Castro mantuvo un control centralizado. Aunque se permitieron tímidamente el turismo, la inversión extranjera y el trabajo por cuenta propia con severas restricciones, la empresa privada nacional siguió prohibida. La llegada de petróleo subsidiado por parte de Hugo Chávez permitió que el régimen congelara las reformas necesarias.

El tercer momento decisivo fue la visita de Barack Obama a Cuba en 2016, cuando se eliminaron restricciones al turismo y el envío de remesas. Este periodo generó un florecimiento temporal de hostales, paladares y comercio. Sin embargo, Fidel Castro rechazó estas aperturas a través de un artículo en el diario Granma, afirmando que Cuba no necesitaba regalos del "imperio". Raúl Castro, siguiendo la línea de su hermano, no avanzó en la eliminación de prohibiciones sobre la venta de viviendas o los viajes al extranjero, manteniendo la economía centralizada y prohibiendo las pequeñas y medianas empresas.

En la actualidad, Cuba enfrenta lo que se considera una cuarta y última oportunidad de reforma, pero en un escenario mucho más adverso. La economía ha tocado fondo, manifestándose en apagones constantes, escasez de bienes básicos, pobreza, deterioro de la infraestructura, la salud y la educación. A esto se suma la huida de aproximadamente dos millones de cubanos, mayoritariamente jóvenes, en los últimos años. Aunque el gobierno de Miguel Díaz-Canel ha autorizado la creación de pequeñas y medianas empresas privadas, estas son vistas como un sector ajeno e indeseado en lugar de ser integradas como aliados para la recuperación económica.

En este contexto, Trump ha ofrecido 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, condicionada a que el régimen realice cambios. Se sugiere que existen negociaciones paralelas relacionadas con los intereses económicos de la cúpula militar cubana, agrupados en el conglomerado GAESA, para permitir la entrada de capital estadounidense y del lobby cubano-americano.

Para evitar un desenlace similar al de Haití, se plantea que la dirigencia actual debe liberar a los presos políticos, renunciar a sus privilegios, convocar elecciones y preparar una transición ordenada hacia un nuevo modelo económico y político. Este proceso requeriría una negociación con Estados Unidos y el apoyo de países como España, Brasil y México. No obstante, el diálogo se ve complicado por factores judiciales, como la reciente imputación del fiscal general de EE. UU. contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de "Hermanos al Rescate" ocurrido hace 30 años.

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