El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, intervino este martes en un debate abierto del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde centró su discurso en la necesidad imperativa de fortalecer el multilateralismo y garantizar el respeto irrestricto al Derecho Internacional. Durante su alocución, el jefe de la diplomacia cubana subrayó el papel central que desempeña la ONU en la preservación de la paz y la seguridad a nivel global.
La sesión, que estuvo dedicada a la defensa de los propósitos y principios fundamentales establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, sirvió como plataforma para que Rodríguez Parrilla reconociera el liderazgo de China, país encargado de la convocatoria de dicho debate. En este marco, el canciller advirtió sobre la existencia de riesgos crecientes que afectan las relaciones internacionales contemporáneas, señalando que la estabilidad global se encuentra comprometida debido a la proliferación de conflictos armados, el aumento de las tensiones geopolíticas y diversas amenazas que ponen en peligro la convivencia entre las naciones.
Para el representante cubano, la base de cualquier orden internacional sostenible debe ser el respeto absoluto a la soberanía de los Estados. En su intervención, enfatizó que los principios de no injerencia en los asuntos internos y la búsqueda de soluciones pacíficas para la resolución de controversias son pilares fundamentales que deben ser defendidos y aplicados sin excepciones para evitar mayores crisis globales.
Uno de los puntos más críticos de su discurso fue la denuncia formal contra la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba. El ministro Rodríguez Parrilla calificó las acciones de Washington como una violación directa del Derecho Internacional y las describió como una amenaza real para la paz en la región del Caribe. En este sentido, el canciller rechazó categóricamente la reciente instrucción de cargos contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz, asegurando que tales medidas carecen de fundamento jurídico y responden estrictamente a motivaciones políticas.
El funcionario alertó a la comunidad internacional sobre el peligro de que estas acciones judiciales sean utilizadas como un pretexto para justificar una eventual agresión militar contra la isla caribeña. Esta advertencia se sumó a la denuncia sobre el endurecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos impone sobre Cuba. Según explicó el canciller, estas restricciones, sumadas a un cerco energético, están provocando severas consecuencias humanitarias para la población cubana.
Rodríguez Parrilla detalló que el impacto del bloqueo se manifiesta concretamente en la dificultad de acceso a bienes esenciales, afectando la disponibilidad de medicamentos, combustibles y alimentos, lo que agrava la situación social y económica del país. Ante este escenario, reiteró que Cuba no representa una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y reafirmó que La Habana mantiene su disposición de entablar un diálogo bilateral sobre asuntos de interés común. No obstante, aclaró que cualquier acercamiento debe basarse en el respeto mutuo, la igualdad soberana y el principio de no injerencia.
En un llamado urgente, el jefe de la diplomacia cubana instó a la comunidad internacional, específicamente a los países de América Latina y el Caribe, así como al denominado Sur Global, al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de la ONU, a tomar medidas concretas. El objetivo de este llamado es impedir que se concrete una agresión militar o que se desencadene una catástrofe humanitaria sobre el territorio cubano.
Finalmente, la intervención recordó que la Asamblea General de la ONU ha aprobado en repetidas ocasiones resoluciones que exigen el fin del bloqueo estadounidense. El canciller destacó que estas medidas cuentan con un amplio respaldo internacional, a pesar de que Washington las ha rechazado sistemáticamente. El discurso de Rodríguez Parrilla se desarrolló en un contexto global complejo, marcado por conflictos bélicos activos y un intenso debate sobre la eficacia del sistema multilateral para resolver las crisis internacionales actuales.


