Clementina Ruiz Díaz, una docente oriunda de la ciudad de Carapeguá, ha logrado recuperar su libertad y obtener un fallo judicial a su favor tras haber sido víctima de una grave injusticia. Durante dos años y nueve meses, la profesora permaneció recluida en la cárcel del Buen Pastor, acusada erróneamente de haber asesinado a su hijo recién nacido y de haber enterrado el cuerpo en su domicilio. La acusación, que resultó ser infundada, se originó a partir de rumores y comentarios malintencionados de personas de su entorno.
El calvario de la docente comenzó tras la pérdida de su bebé. Según relató la propia afectada, el fallecimiento ocurrió en circunstancias extrañas mientras regresaba del hospital hacia su hogar, situación que la dejó sumida en el dolor y la incertidumbre, ya que desconocía la causa exacta de la muerte de su hijo. Sin embargo, este momento de vulnerabilidad fue aprovechado por vecinos prejuiciosos, quienes inventaron una historia asegurando que la mujer había vendido al niño.
Esta versión falsa se propagó rápidamente a través de chismes que llegaron a oídos de sus superiores en el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC). Siguiendo los protocolos institucionales, el MEC presentó la denuncia ante la Fiscalía. Ruiz Díaz afirmó que accedió a todas las entrevistas y procesos investigativos con total transparencia, confiando en que el sistema judicial actuaría con rectitud. No obstante, el resultado fue opuesto a sus expectativas y fue enviada a prisión preventiva.
La estancia en la cárcel del Buen Pastor fue descrita por la docente como un periodo de angustia, desesperación y dolor profundo. En sus declaraciones, señaló que los primeros días fueron aterradores debido al temor constante por su integridad física, llegando incluso a evitar salir al patio para resguardarse. Esta situación generó lo que ella define como un "doble encarcelamiento", producto del miedo a las otras reclusas que investigaban a cada persona que ingresaba al penal.
A pesar del entorno hostil, Clementina encontró refugio en su fe y en la compañía de personas solidarias dentro del centro penitenciario. Durante su encierro, trabajó activamente para la iglesia y tuvo el honor de ser una de las personas encargadas de entregar la estola al papa Francisco durante su visita al país. Para la docente, la fortaleza necesaria para superar aquel trauma provino exclusivamente de su refugio en Dios.
Más allá de la privación de la libertad, la profesora destacó el impacto psicológico y social que este proceso dejó en su vida y la de su familia. En aquel momento, Ruiz Díaz tenía dos hijos, uno de 13 años y otro de 7, quienes tuvieron que lidiar con el estigma de que su madre fuera señalada como una "madre asesina". Según sus palabras, existen daños sociales y traumas psicológicos que el dinero no puede borrar, pues las etiquetas impuestas por la sociedad permanecen a pesar de la sentencia absolutoria.
En el ámbito legal, la docente logró ganar dos instancias judiciales. El 20 de febrero de 2024, el juez en lo civil y comercial, José Trovato Fleitas, condenó al Estado paraguayo a indemnizarla por los daños sufridos. El monto fijado es de 853.122.437 guaraníes, destinados a cubrir el lucro cesante y el daño moral. Además, se establecieron intereses del 2,3% mensual, contabilizados desde el 26 de julio de 2018, fecha en la que se inició la demanda.
Tras recuperar su libertad, Clementina Ruiz Díaz regresó a su comunidad en Carapeguá, donde afirma mantener una relación cordial con sus vecinos. En el plano profesional, la docente, especializada en Matemática y Lógica Estadística, logró recuperar su rubro. Aunque mencionó que algunas personas le cerraron las puertas, otras le brindaron apoyo. Recientemente, se desempeñó en la Supervisión Académica de Carapeguá y se encuentra en proceso de jubilación.
La profesora concluyó que su deseo es que este caso sirva como un precedente para los funcionarios del sistema judicial. Hizo un llamado a los encargados de la Justicia para que realicen investigaciones exhaustivas y cumplan correctamente con su trabajo, recordando que el Estado es quien remunera sus funciones y que errores de esta magnitud destruyen vidas enteras.


