El escenario político peruano se encuentra en un momento decisivo con la proximidad de la segunda vuelta electoral, un proceso que definirá la dirección del Ejecutivo para el próximo periodo. En este contexto, el excandidato del partido Renovación Popular, Rafael López Aliaga, ha decidido romper el silencio y manifestar públicamente su posición respecto a los dos contendientes que se disputarán la presidencia de la República: Keiko Fujimori, representante de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, quien concursa por Juntos por el Perú.
Para hacer llegar su mensaje a la ciudadanía y a sus simpatizantes, López Aliaga convocó a una conferencia de prensa. Durante este espacio mediático, el líder de Renovación Popular sentó una postura clara y directa sobre la manera en que deberían proceder los electores en los comicios definitivos. Sus declaraciones se centraron en una exhortación a evitar ciertas conductas electorales que, a su juicio, podrían perjudicar el resultado final o favorecer corrientes ideológicas que él rechaza categóricamente.
En el núcleo de su discurso, el también exalcalde de Lima fue enfático al lanzar una advertencia triple sobre el ejercicio del sufragio. López Aliaga indicó taxativamente: “No al voto en blanco, no al voto viciado, no al voto por el comunismo de izquierda radical”. Con estas palabras, el político busca movilizar a su base electoral para que el voto sea efectivo y se dirija hacia una opción que se aleje de lo que él define como la izquierda radical, subrayando la importancia de no dejar la decisión al azar o al vacío legal que representan los votos nulos o en blanco.
Esta postura no es un hecho aislado, ya que el exalcalde de Lima había adelantado su posición a través de los canales digitales. Poco antes de la rueda de prensa, López Aliaga utilizó sus redes sociales para publicar un mensaje en la misma línea, reforzando la narrativa de que el electorado debe evitar el voto viciado y el voto en blanco, así como rechazar cualquier propuesta asociada al comunismo. Esta estrategia de comunicación coordinada entre las redes sociales y la prensa tradicional busca maximizar el alcance de su llamado y asegurar que su mensaje llegue a todos los sectores de su electorado.
Un punto crítico que surgió durante la conferencia de prensa fue la mención a los resultados de la primera vuelta electoral. López Aliaga insistió en mantener su narrativa sobre un supuesto fraude ocurrido durante dicha etapa del proceso. Según el relato del excandidato, existieron irregularidades que habrían afectado el conteo final. En los resultados oficiales, López Aliaga quedó ubicado en la tercera posición, situándose muy cerca de la votación obtenida por Roberto Sánchez, quien sí logró acceder a la segunda vuelta.
A pesar de haber quedado fuera de la definición presidencial, el peso político de quien ocupa el tercer lugar es considerable, ya que sus votos pueden inclinar la balanza hacia uno de los dos finalistas. Por ello, el énfasis de López Aliaga en evitar el voto en blanco o viciado se interpreta como un esfuerzo por canalizar esa masa electoral hacia una opción específica, evitando la dispersión de los sufragios en una instancia donde cada voto es determinante para definir quién será el próximo Presidente del Perú.
En resumen, la intervención de Rafael López Aliaga deja claro que, independientemente de sus cuestionamientos sobre la transparencia de la primera vuelta, su objetivo actual es influir en la conducta del votante. Al posicionarse firmemente contra el "comunismo de izquierda radical" y el ausentismo indirecto que representan los votos viciados, el líder de Renovación Popular intenta marcar la hoja de ruta para sus seguidores frente al duelo electoral entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez.


