El analista económico Salvador di Stéfano, autor del libro “Cambia la música” —obra presentada recientemente por el ministro de Economía, Luis Caputo—, brindó una visión detallada sobre el futuro financiero y productivo de Argentina. En una entrevista concedida al programa “No vale arrugar” de radio Splendid, el especialista aseguró que el Producto Bruto Interno (PBI) argentino experimentará un crecimiento en el año 2026, impulsado principalmente por el incremento en la producción de petróleo y un mayor volumen en la cosecha de soja.
A pesar de este optimismo a mediano plazo, di Stéfano señaló que la economía ha atravesado una desaceleración reciente. Atribuyó el repunte de la inflación registrado hasta el mes de marzo a la subida de los precios internacionales del petróleo, lo que derivó en un aumento generalizado de los costos logísticos. Según el analista, este fenómeno produjo una ralentización coyuntural de la actividad económica que afecta a diversos sectores.
Uno de los puntos centrales del análisis de di Stéfano fue la transición hacia lo que denomina un "cambio de régimen económico". El especialista explicó que el país está pasando de un escenario de inflación elevada a uno de inflación más baja, un proceso que, si bien es deseable, genera efectos adversos para ciertos sectores. En este sentido, hizo hincapié en la situación de los comerciantes del conurbano bonaerense, validando sus dificultades actuales.
Según el analista, bajo un régimen de alta inflación, era posible sostener comercios pequeños, como los kioscos, con un capital muy reducido. Sin embargo, con la caída de la inflación, estos negocios requieren una dotación de capital mayor para cubrir costos fijos como alquileres y salarios. Di Stéfano comparó esta situación con el modelo europeo, donde la baja inflación impide la existencia de negocios de escala tan pequeña, excepto en el caso de los bares, donde se ofrece un servicio.
En consecuencia, el economista advirtió que la estructura económica del conurbano deberá transformarse. Reconoció que este proceso implicará un aumento en el desempleo informal y una mayor precarización laboral, pero sostuvo que este ajuste es necesario ya que durante años los negocios se realizaron bajo la lógica de la inflación y la devaluación constante.
Respecto al programa económico del gobierno, di Stéfano señaló que, aunque el mercado puso en duda el plan el año pasado, el resultado electoral terminó validándolo. Actualmente, el gobierno se encuentra rearmando el programa económico en un contexto complejo, marcado por conflictos bélicos internacionales y el alza de los combustibles internos. El analista considera que el Ejecutivo ya está trabajando para adaptar el camino económico y hacerlo más amigable para todos los sectores, evitando que solo haya "ganadores".
En cuanto a la estabilidad monetaria, el analista descartó la posibilidad de una crisis cambiaria en 2027 por motivos electorales y desechó el denominado “riesgo kuka”. Fundamentó su postura en la solidez actual del Banco Central (BCRA), afirmando que la entidad se encuentra "limpia de pasivos", sin Leliqs, pases ni puts, y con reservas en crecimiento. Con una previsión de 100.000 millones de dólares en exportaciones para este año, consideró que es improbable que ocurra una devaluación o una crisis financiera.
No obstante, di Stéfano sugirió al presidente Javier Milei que priorice la resolución de los problemas políticos para evitar ruidos innecesarios, planteando incluso la meta de tener estos conflictos resueltos para el 19 de julio.
Finalmente, el economista destacó un fuerte contraste geográfico. Mientras el conurbano atraviesa un proceso de adaptación doloroso, el interior del país estaría creciendo significativamente. Mencionó que Rosario presenta un empleo del 52%, que la cosecha fue récord y que en provincias como Jujuy y Salta se está viviendo una "revolución" en los proyectos mineros.
Sobre el sector agropecuario, advirtió que el campo también deberá adaptarse al nuevo régimen, especialmente cuando se eliminen las retenciones. Predijo que esto modificará el mapa de negocios, provocando una caída en la producción de maíz y maní en favor de la soja. Concluyó aconsejando a los ahorristas vender los dólares, ya que han dejado de ser un "objeto de deseo" y quienes compraron recientemente habrían perdido dinero, sugiriendo en su lugar buscar inversiones productivas que generen intereses.


