Codelco cambia de mando en un clima de alta tensión política y cuestionamientos operativos. Máximo Pacheco Matte finaliza su periodo este lunes a la medianoche, siendo reemplazado por Bernardo Fontaine Talavera.
El cierre de la gestión de Pacheco se vio empañado por una auditoría interna que reveló una irregularidad normativa: en 2025 se reportaron casi 27 mil toneladas de producción terminada que no debieron contabilizarse. Este episodio alimentó la hostilidad del gobierno de José Antonio Kast hacia el presidente saliente. El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, fue tajante al calificar la gestión como un periodo de "desorden y opacidad", afirmando que la conducción no estuvo a la altura de la responsabilidad de la empresa.
Por su parte, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, también criticó la descripción que Pacheco hizo sobre el estado de la compañía, calificándola de "autoelogios". Ante esto, Pacheco ha manifestado en privado que el gobierno lleva a cabo una "campaña de demolición" que podría ser preparativa para futuras ventas de participaciones minoritarias de la estatal.
A pesar de las críticas, defensores de su gestión destacan logros concretos, como la firma de 12 joint ventures con privados, la creación de NovaAndino Litio y el sostenimiento del acceso a mercados de capitales. Sin embargo, analistas señalan sombras importantes, como la rotación de tres CEOs en tres años y una tendencia de Pacheco a involucrarse en funciones ejecutivas, excediendo los límites institucionales.
Ahora, el nuevo directorio deberá tomar decisiones clave: la continuidad de Rubén Alvarado como presidente ejecutivo y la permanencia de Máximo Pacheco en la presidencia de NovaAndino Litio, cargo que el actual gobierno ha cuestionado.
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