La ciudad de Punta Arenas fue la sede de una intensa jornada deportiva que puso a prueba la destreza y el temple de centenares de atletas. Durante cuatro jornadas consecutivas, las instalaciones del gimnasio Fiscal se transformaron en el escenario principal de un campeonato de esgrima de alta envergadura, el cual fue organizado meticulosamente por el Club de Esgrima Punta Arenas, conocido regionalmente como Cepa. Este evento no fue una competencia ordinaria, ya que contó con la validación oficial para el ranking nacional en las tres modalidades fundamentales de este deporte: sable, espada y florete.
La magnitud de la cita deportiva quedó evidenciada por la convocatoria, logrando reunir a cerca de 300 deportistas provenientes de diversas zonas del país. Estos atletas, motivados por la búsqueda de su mejor rendimiento, desplegaron toda su capacidad técnica y física sobre la pista, enfrentándose en un entorno de alto nivel competitivo donde cada asalto era crucial para escalar posiciones en la clasificación nacional.
Desde el punto de vista técnico, la organización del campeonato fue exhaustiva, contemplando la realización de más de 500 pruebas distribuidas entre las tres especialidades mencionadas. El torneo destacó por su inclusividad generacional, permitiendo la participación de esgrimistas en un amplio rango de edades. En el sector escolar, se integraron competidores desde los 7 hasta los 15 años, mientras que el certamen también abrió sus puertas a las categorías de cadetes y juveniles. Asimismo, el evento otorgó un espacio relevante a los adultos, incluyendo las categorías de pre veteranos y veteranos, con deportistas que oscilan entre los 40 y los 60 años de edad.
La importancia de este torneo trasciende los resultados inmediatos, ya que la puntuación obtenida es fundamental para el ranking nacional, tanto en el ámbito escolar (que comprende las etapas de precadete, cadete y juvenil) como en el de adultos. Este sistema de puntajes es la llave de acceso a oportunidades mayores, permitiendo que los deportistas destacados puedan ingresar al prestigioso programa Promesas Chile. Este programa es vital para el desarrollo atlético, ya que brinda el soporte necesario para que los esgrimistas puedan representar al país en competencias de nivel internacional.
En cuanto al desempeño local, Punta Arenas tuvo una participación notable, contando con medio centenar de competidores que defendieron sus colores en el torneo. Christian Gallardo Castro, director del Cepa, resaltó que el club organizador contó en sus filas con varias de las figuras que más brillaron durante el certamen, consolidando la calidad del entrenamiento regional.
Entre los resultados más destacados del club anfitrión, sobresalió la actuación de Agustín Vidal, quien se consagró campeón en la modalidad de florete sub-11. En la misma categoría, Sibila Santana logró alzarse con el título en el florete femenino sub-11. Por su parte, Jorge Quezada demostró una superioridad contundente al subir a lo más alto del podio en la categoría de espada mixta, obteniendo el triunfo tanto en la división sub-7 como en la sub-9.
Además de los campeones, el "semillero" de esgrimistas locales cosechó importantes medallas que reflejan el crecimiento del deporte en la zona. Luciano Vera y Franco Guerrero obtuvieron medallas de plata y bronce, respectivamente. En la modalidad de florete sub-11, Oscar Muñoz alcanzó el bronce, mientras que Bruno Rodríguez logró la misma presea en florete sub-13. En la categoría de sable precadetes, Alexander Andrade se adjudicó la medalla de plata, y Rocío Espinoza cerró el medallero local con un bronce en espada cadetes.
Al finalizar el evento, los organizadores realizaron un balance sumamente positivo. Expresaron que el campeonato posee un tinte histórico, calificándolo como el más grande que se ha organizado en el país hasta la fecha. Finalmente, manifestaron su satisfacción por el desempeño de los deportistas más jóvenes, asegurando que el rendimiento de este semillero permite garantizar un futuro prometedor para la esgrima magallánica.


