La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó su rechazo a la reciente acción legal emprendida por la justicia de Estados Unidos contra el exlíder cubano Raúl Castro. Durante su conferencia matutina diaria, la mandataria calificó la postura estadounidense como "injerencista" y cuestionó la pertinencia de presentar cargos por hechos ocurridos hace tres décadas.
Sheinbaum señaló que Estados Unidos mantiene una visión basada en la capacidad de influir en los asuntos internos de otros países, una postura con la que el Gobierno de México no está de acuerdo. En particular, la presidenta puso en duda el sentido de que se acuse a Raúl Castro en la actualidad por sucesos datados hace 30 años, preguntándose qué sentido tiene proceder legalmente contra una persona por hechos tan antiguos.
El trasfondo de esta controversia se remonta a 1996, cuando el Departamento de Justicia de EE. UU. señaló a Raúl Castro, quien en aquel entonces se desempeñaba como ministro de Defensa de Cuba, como uno de los presuntos responsables del derribo de aviones pertenecientes a la organización de exiliados cubano-estadounidenses conocida como Hermanos al Rescate. En aquel incidente fallecieron cuatro personas, incluyendo a tres ciudadanos estadounidenses y un residente permanente. Debido a esto, la justicia estadounidense ha acusado a Castro de asesinato, destrucción de aeronaves y conspiración para matar ciudadanos estadounidenses.
La reacción desde La Habana ha sido inmediata y contundente. Altos mandos cubanos, incluyendo al presidente Miguel Díaz-Canel y al canciller Bruno Rodríguez, rechazaron las acusaciones poco después de ser emitidas. El Gobierno de Cuba, a través de un comunicado oficial, condenó en los términos más enérgicos posibles lo que denominó una "canalla acusación", describiendo la acción de Estados Unidos como un "acto despreciable e infame de provocación política".
Este escenario se desarrolla en un contexto geopolítico complejo para la isla caribeña. Tras la captura en enero de este año del presidente derrocado de Venezuela, Nicolás Maduro —quien representaba hasta entonces el aliado más importante de Cuba—, México ha quedado como el principal apoyo de la isla en la región de América Latina y el Caribe. Junto con Rusia, México es uno de los pocos respaldos internacionales de Cuba frente a una presión creciente de Washington, que ha intensificado el embargo económico y ha impuesto un bloqueo petrolero que ha agravado la crisis energética del pueblo cubano.
A pesar de mantener el envío de ayuda humanitaria, el Gobierno de México interrumpió el suministro de petróleo a Cuba. Esta decisión fue una respuesta a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió sobre la imposición de aranceles a aquellos países que enviaran combustible a territorio cubano. Como consecuencia de la falta de combustible mexicano y el agotamiento de sus propias reservas, Cuba atraviesa actualmente una de las crisis energéticas más sensibles de su historia.
No obstante, Sheinbaum subrayó que, aunque critica la acusación contra Castro, su administración debe tener una visión clara sobre la postura de Estados Unidos y mantener la voluntad de colaborar en los ámbitos posibles para evitar conflictos directos. La relación entre Sheinbaum y el presidente Trump, quien regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, se ha tensado debido a disputas comerciales relacionadas con los aranceles y la revisión del T-MEC, así como por la seguridad en el combate al narcotráfico. A esto se suma la visión de Trump sobre Cuba, a la cual ha calificado como un "país fallido".
Ante estas tensiones, la presidenta mexicana ha reiterado que su postura es la de colaboración y coordinación, siempre y cuando se preserve el principio de soberanía y no intervención. Esta postura fue comunicada recientemente al secretario de Seguridad Nacional de EE. UU., Markwayne Mullin, durante un encuentro en el Palacio Nacional. Sheinbaum aclaró a Mullin que, si bien existe disposición para coordinarse, la Constitución mexicana prohíbe la realización de operaciones conjuntas en tierra, instando a buscar mecanismos alternativos de colaboración.
La relación bilateral también se ha visto afectada por acusaciones de narcotráfico emitidas por la justicia estadounidense contra funcionarios mexicanos, destacando el caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Asimismo, ha surgido controversia por la presunta participación de agentes de la CIA en un operativo antidrogas en el estado de Chihuahua. Frente a estas presiones, la presidenta Sheinbaum ha sido enfática al declarar que ninguna potencia extranjera determinará la forma en que los mexicanos se gobiernan.

