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La OMS declara emergencia internacional por brote de ébola causado por cepa poco común en África

Al Mayadeen/ África en Resumen/ 21 de mayo de 2026 Un brote de ébola causado por una cepa poco común del virus moviliza a expertos internacionales. Las autoridades sanitarias confirmaron que no existe una vacuna lista para esta variante. La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un informe detallado sobre la situación epidemiológica en la […]

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La OMS declara emergencia internacional por brote de ébola causado por cepa poco común en África

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado oficialmente que el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional. Esta decisión, comunicada por el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue aprobada por el Comité de Emergencia tras analizar la gravedad de la amenaza sanitaria que se ha consolidado en la región. A pesar de la severidad de la situación a nivel nacional y regional, los expertos han descartado que, en este momento, el evento represente una emergencia pandémica global.

La crisis sanitaria está siendo impulsada por una variante poco común del virus conocida como la cepa Bundibugyo. La principal complicación que enfrenta la comunidad médica internacional es la ausencia de una vacuna lista y disponible para combatir específicamente esta variante. Según el informe detallado emitido por la OMS sobre la situación epidemiológica, la obtención de un inmunógeno efectivo contra el virus Bundibugyo requerirá un plazo de varios meses, lo que coloca a los científicos en una carrera contrarreloj para contener el avance de la enfermedad.

En cuanto a las cifras, la situación en el este del Congo refleja una brecha preocupante entre los diagnósticos confirmados y los sospechosos. Hasta el momento, se han confirmado por laboratorio 51 casos, mientras que las autoridades reportan cerca de 600 casos sospechosos y un total de 139 muertes. Esta diferencia estadística se atribuye principalmente a la localización remota del brote y a las limitaciones técnicas de los centros de salud locales. Las plataformas de laboratorio situadas en las provincias de Kivu Norte e Ituri están calibradas para detectar la cepa Zaire del ébola, pero presentan dificultades significativas para identificar la cepa Bundibugyo.

La detección temprana del virus se vio gravemente comprometida debido a la naturaleza atípica de los síntomas iniciales de esta cepa, los cuales son muy similares a los de la malaria o la fiebre tifoidea. Esta similitud clínica enmascaró la propagación del virus durante varias semanas, retrasando la confirmación del origen de la enfermedad y permitiendo que la cadena de transmisión se expandiera considerablemente antes de que se pudieran implementar las medidas de control adecuadas.

Desde Ginebra, Tedros Adhanom Ghebreyesus admitió que la escala real del brote supera las estadísticas oficiales. Informes obtenidos en el terreno sugieren que el virus circula en la población desde hace aproximadamente dos meses. La OMS ha manifestado su temor a que el número de víctimas continúe ascendiendo debido a dos factores críticos: la alta movilidad de la población en la zona y la presencia de casos en centros urbanos con alta densidad demográfica.

Las investigaciones epidemiológicas han señalado la existencia de al menos un evento de «superpropagador» que habría actuado como catalizador del contagio masivo. Los científicos analizan la hipótesis de que un centro médico o la celebración de un funeral fueron los puntos de origen de la dispersión acelerada. Ante este patrón, las autoridades han procedido a reforzar la vigilancia en los centros de salud y a endurecer los protocolos de entierros seguros.

En el ámbito de la investigación científica, Vasee Moorthy, asesor de la OMS, ha detallado el estado de las vacunas en desarrollo. La opción más prometedora es la rVSV-Bundibugyo, basada en la misma plataforma que la vacuna Ervebo (utilizada contra la cepa Zaire). Sin embargo, su producción es incipiente y se estima que las dosis para ensayos clínicos en humanos tardarán entre seis y nueve meses en estar listas. Existe una segunda alternativa basada en un vector de adenovirus, similar a la tecnología empleada en las vacunas de Oxford-AstraZeneca contra la covid-19, que podría fabricar dosis experimentales en un plazo de dos a tres meses. No obstante, la OMS advierte que aún hay incertidumbre debido a la falta de datos concluyentes de eficacia en modelos animales.

La alerta se ha intensificado debido a la propagación transfronteriza del virus. Uganda confirmó dos casos en su capital, Kampala, vinculados a viajeros provenientes del Congo. Uno de estos pacientes falleció, mientras que el segundo, de nacionalidad extranjera, fue trasladado a Alemania para recibir tratamiento especializado. Aunque la OMS insiste en que el riesgo de exportación a otros continentes es bajo, la contención en África es considerada crítica.

Para enfrentar la crisis, la OMS ha desplegado equipos de respuesta rápida en el noreste de la RDC con el objetivo de optimizar la detección precoz y establecer rutas claras para el traslado de pacientes a centros de tratamiento seguros. Anaïs Legand, técnica de patógenos de alta amenaza de la organización, describió la estrategia actual como un enfoque de «no arrepentimiento», lo que implica escalar la capacidad de respuesta al máximo nivel posible desde el inicio, trabajando estrechamente con las comunidades locales para identificar contactos de riesgo y suministrar el equipo de protección necesario.

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