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OMS declara emergencia internacional por brote de ébola en Congo y Uganda

Las autoridades congoleñas informan de al menos 131 muertos y 500 casos registrados en el brote de ébola en la República Democrática del Congo.

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OMS declara emergencia internacional por brote de ébola en Congo y Uganda
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La OMS ha declarado una emergencia de salud pública de importancia internacional ante un brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda. Con al menos 500 casos y 131 muertes, la epidemia alarma por su rápida expansión hacia ciudades densamente pobladas como Goma y Kampala, así como por el contagio de personal médico en centros de salud. La gravedad del escenario radica en que el agente causante es el virus de Bundibugyo, una variante poco frecuente para la cual no existen vacunas ni tratamientos disponibles. Aunque la organización ha descartado que sea una pandemia y desaconseja cerrar fronteras, advierte que el número de víctimas podría aumentar debido a detecciones tardías y a la falta de insumos médicos específicos.

El Comité de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha convocado una reunión este martes con el objetivo primordial de asesorar sobre la implementación de medidas temporales para hacer frente a un nuevo brote de ébola detectado en la República Democrática del Congo. En un movimiento decisivo, la OMS ha declarado oficialmente que el brote presente en Congo y Uganda constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional.

Esta determinación fue comunicada por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante el desarrollo de la Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra. El directivo explicó que la decisión se tomó de conformidad con el artículo 12 del Reglamento Sanitario Internacional, tras haber mantenido consultas previas con los ministros de Sanidad de ambas naciones afectadas. Ghebreyesus manifestó su profunda preocupación ante la magnitud y la rapidez con la que se está extendiendo la epidemia en la región.

De acuerdo con los datos proporcionados por las autoridades congoleñas, el epicentro del brote se localiza en la provincia oriental de Ituri. Hasta el momento, se han contabilizado al menos 500 casos y un saldo de 131 muertes. La propagación del virus ha traspasado las fronteras, notificándose dos casos en la vecina Uganda, correspondientes a personas que viajaban desde Congo, de los cuales se ha registrado un fallecimiento.

El director general de la OMS detalló que existen diversos factores que incrementan el riesgo de una mayor propagación y un aumento en la cifra de víctimas. En primer lugar, Tedros alertó sobre la existencia de un volumen considerable de casos sospechosos y muertes que aún no han sido confirmadas oficialmente. Según el directivo, estas cifras se ajustarán y probablemente aumentarán a medida que se intensifiquen las operaciones sobre el terreno, reforzando la vigilancia epidemiológica, el rastreo de contactos y las pruebas de laboratorio.

Como segundo punto crítico, se ha identificado la presencia de casos en zonas urbanas con una alta densidad poblacional, destacando específicamente la ciudad de Goma, en la República Democrática del Congo, y la capital de Uganda, Kampala. En tercer lugar, la OMS ha expresado su alarma ante el registro de muertes entre el personal sanitario, hecho que evidencia una transmisión asociada a la atención en los centros de salud. Estos factores se ven agravados por los significativos movimientos de población que ocurren habitualmente en dicha zona geográfica.

A pesar de la gravedad, la agencia sanitaria internacional ha sido enfática al señalar que el brote actual no cumple con los criterios necesarios para ser calificado como una emergencia pandémica, similar a lo ocurrido con la COVID-19. Por esta razón, la organización ha desaconsejado el cierre de las fronteras internacionales como medida de control.

La complejidad de la respuesta sanitaria radica en que el agente responsable es el virus de Bundibugyo, una variante menos frecuente que otros virus del ébola. Esta particularidad implica que no existen actualmente vacunas ni tratamientos específicos disponibles. La doctora Celine Gounder, epidemióloga y especialista en enfermedades infecciosas con experiencia en la epidemia de África Occidental de 2014-2016, advirtió que no hay ningún desarrollo clínico ni siquiera cercano a iniciar ensayos. Ante este vacío médico, Gounder señaló que los equipos de respuesta y el personal sanitario deben retomar los protocolos básicos de control.

El virus de Bundibugyo se transmite a través del contacto estrecho con fluidos corporales de personas infectadas o fallecidas, incluyendo la sangre, el sudor, el vómito y las heces. Debido a esta vía de contagio, los familiares que cuidan a los enfermos y los profesionales de la salud son los grupos con mayor riesgo de infección.

Ante la ausencia de una vacuna, Tedros Adhanom Ghebreyesus subrayó que los países pueden adoptar diversas medidas para salvar vidas, centrando los esfuerzos en la comunicación del riesgo y la participación activa de la comunidad. El control del brote se está basando en un conjunto de intervenciones que incluyen la atención clínica, la vigilancia, el rastreo de contactos, servicios de laboratorio, la prevención de infecciones en centros de salud, la realización de entierros seguros y dignos, la vacunación cuando sea posible y la movilización social.

Por su parte, el doctor Jean Kaseya, director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, señaló que una detección tardía retrasó la respuesta inicial, facilitando la propagación del virus. Kaseya indicó que el brote comenzó en abril, pero que aún se desconoce el "caso índice", lo que impide determinar con exactitud la magnitud real de la epidemia.

El primer caso sospechoso identificado fue el de un hombre de 59 años que presentó síntomas el 24 de abril y falleció en un hospital de Ituri el 27 de abril. Sin embargo, las alertas sanitarias llegaron a través de las redes sociales recién el cinco de mayo. Para esa fecha, según los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, ya se habían registrado 50 muertes. Asimismo, la OMS ha informado que al menos cuatro de los fallecidos eran trabajadores sanitarios que presentaron síntomas del virus.

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