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La OMS declara emergencia internacional por el brote de una cepa rara de ébola en África

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró ayer una emergencia de salud pública internacional —su segundo nivel de alerta más alto— ante el brote de una rara cepa de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda. A través de un comunicado, el máximo organismo sanitario asegura que "constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII)", aunque el brote "no cumple con los criterios" para ser calificado como una pandemia. Es la tercera vez en la historia que la OMS declara la emergencia internacional por ébola desde 1976, año en que descubrió este virus: antes ya se había declarado en 2014 y en 2019. Estas son algunas claves del brote actual.

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La OMS declara emergencia internacional por el brote de una cepa rara de ébola en África
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La Organización Mundial de la Salud ha declarado una emergencia de salud pública de importancia internacional ante un brote de una cepa rara de ébola, la variedad Bundibugyo, que ya afecta a la República Democrática del Congo y Uganda. Aunque no se considera una pandemia, la alerta es máxima debido a que las vacunas actuales no son efectivas contra esta variante específica. El brote se concentra en zonas de alta movilidad y precariedad sanitaria, registrando ya 246 casos sospechosos y 80 fallecimientos en territorio congoleño. Pese a que el riesgo de propagación masiva hacia Europa es mínimo, los expertos instan a mantener la vigilancia ante posibles repatriaciones de cooperantes infectados. A diferencia del covid 19, el ébola posee una letalidad mucho mayor, cercana al 50 por ciento. El perfil más afectado es el de mujeres jóvenes, y se advierte que el virus puede persistir en el organismo incluso tras la recuperación, exigiendo medidas estrictas de aislamiento y prevención.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado oficialmente una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII) ante la aparición de un brote de una cepa rara del virus del ébola que está afectando actualmente a la República Democrática del Congo (RDC) y a Uganda. Esta medida representa el segundo nivel de alerta más alto del organismo sanitario internacional. A través de un comunicado oficial, la OMS ha subrayado la gravedad de la situación, aunque ha aclarado que el brote actual no cumple con los criterios técnicos necesarios para ser calificado como una pandemia.

Este hecho marca la tercera ocasión en la historia en la que la OMS activa la emergencia internacional por el ébola desde que el virus fuera descubierto en 1976. Las dos veces anteriores que se recurrió a este mecanismo de alerta fueron durante los brotes ocurridos en 2014 y 2019.

En cuanto a los datos epidemiológicos actuales, la OMS reporta que en la República Democrática del Congo se han registrado hasta el momento 246 casos sospechosos y 80 fallecimientos. Por su parte, Uganda ha confirmado dos casos importados, de los cuales se ha producido un fallecido. Geográficamente, el brote se ha localizado en la provincia congoleña de Ituri, concretamente en las zonas sanitarias de Bunia, Mongbwalu y Rwampara, una región que limita con el sur de Sudán.

La cepa identificada en este brote es la variedad Bundibugyo. Según el epidemiólogo Antoni Trilla, quien ha hablado con EL PERIÓDICO, se trata de una cepa distinta a las habituales, aunque no se considera especialmente virulenta. No obstante, Trilla advierte sobre un problema crítico: la vacuna desarrollada para contener el virus en el brote anterior no es efectiva contra esta variante específica, lo que complica las estrategias de contención.

Desde una perspectiva de riesgo global, el epidemiólogo Daniel López Acuña, exdirectivo de la OMS, ha señalado que la declaración de emergencia tiene como objetivo principal intensificar la vigilancia epidemiológica en el norte de la RDC, Uganda y Sudán. López Acuña ha insistido en que no debe haber preocupación ni pánico en España y Europa, asegurando que el riesgo de que el virus llegue al territorio español es mínimo. El mecanismo de ESPII se activa precisamente cuando un brote puede afectar a varios países contiguos, permitiendo una intervención temprana para evitar que la situación se descontrole, como sucedió en la epidemia de 2014.

A pesar de que los expertos descartan un brote masivo en Europa, coinciden en que España debe mantenerse "mentalmente preparada". Esto se debe a la posibilidad de que algún ciudadano, médico o cooperante español necesite ser repatriado desde África. El recuerdo de la crisis de 2014 sigue vigente, cuando España repatrió a dos misioneros infectados. En aquel episodio, la auxiliar de enfermería Teresa Romero dio positivo tras atenderlos en el Hospital Carlos III de Madrid, convirtiéndose en el primer contagio fuera de África durante esa epidemia. Aunque Romero sobrevivió, los misioneros fallecieron y las autoridades procedieron al sacrificio de su perro, Excálibur.

El epidemiólogo Joan Caylà ha destacado que existen dificultades adicionales debido a la ubicación del brote. La provincia de Ituri es una zona con alta movilidad migratoria, donde la población se desplaza frecuentemente hacia Uganda y Sudán. Además, se trata de una región marcada por la pobreza, conflictos bélicos y una infraestructura sanitaria muy deficiente, factores que podrían provocar que el número de contagios y muertes aumente. Caylà sostiene que, aunque es posible que algún cooperante se contagie y llegue a Europa, el problema seguirá siendo local y regional.

En términos comparativos, Caylà ha contrastado el ébola con el SARS-CoV-2. Mientras que el virus del covid-19 tenía un potencial pandémico mucho mayor debido a su capacidad de propagación (con un índice de reproducción de entre 15 y 20), era menos letal que el ébola. El virus del ébola, descubierto en 1976 con una letalidad del 70%, mantiene hoy una letalidad media cercana al 50%, aunque ha variado entre el 25% y el 90% según la variante y la calidad de la atención médica. Su índice de reproducción es de dos en situaciones no controladas, bajando a menos de uno cuando se aplican medidas de aislamiento.

Finalmente, el análisis demográfico del brote actual muestra que la mayoría de los afectados son jóvenes, situándose en el rango de los 20 a 39 años. Asimismo, se ha observado un mayor número de contagios en mujeres, lo que la OMS atribuye a la realización de trabajos domésticos. Como medida de prevención, además del aislamiento, los expertos recomiendan evitar las relaciones sexuales durante al menos tres meses tras la recuperación, ya que el virus puede persistir en el semen incluso después de que los síntomas hayan desaparecido.

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