La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado oficialmente que el brote de ébola que afecta actualmente a la República Democrática del Congo y a Uganda constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional. Esta determinación se produce tras el registro de más de 300 presuntos casos y un saldo de 88 fallecimientos,Согласно los reportes más recientes.
A pesar de la gravedad de la situación, la OMS ha sido enfática al aclarar que este evento no cumple con los criterios necesarios para ser catalogado como una emergencia pandémica, diferenciándolo de la magnitud alcanzada por la pandemia de COVID-19. En consecuencia, el organismo ha desaconsejado la implementación de cierres de fronteras internacionales, abogando en su lugar por una respuesta coordinada.
La preocupación de las autoridades sanitarias ha aumentado debido a la posible propagación geográfica del virus. A través de la red social X, la OMS informó sobre un caso confirmado por laboratorio en Kinshasa, la capital congoleña, ciudad que se encuentra a aproximadamente 1.000 kilómetros del epicentro del brote, ubicado en la provincia oriental de Ituri. Se ha confirmado que el paciente infectado había visitado previamente dicha provincia. Asimismo, se han reportado presuntos casos en la provincia de Kivu del Norte, una de las zonas más pobladas del país y colindante con Ituri.
En el este del Congo, el gobierno rebelde de Goma —la ciudad más grande de la región— confirmó mediante un comunicado la detección del primer caso confirmado de ébola en la localidad. El paciente, quien viajó desde la provincia de Ituri, se encuentra actualmente bajo aislamiento. Goma es una zona especialmente vulnerable, habiendo sido escenario de una ofensiva rebelde a principios de 2025, en el marco del conflicto entre las fuerzas armadas congoleñas y el grupo paramilitar M23, respaldado por Ruanda, enfrentamiento que ha provocado el desplazamiento de cientos de miles de personas.
El desafío sanitario se agrava debido a la naturaleza del patógeno. Las autoridades han confirmado que el brote es causado por el virus Bundibugyo, una variante rara de la enfermedad del ébola para la cual no existen vacunas ni tratamientos aprobados. Aunque la República Democrática del Congo y Uganda han enfrentado más de 20 brotes de ébola, esta es apenas la tercera vez que se detecta la variante Bundibugyo. Anteriormente, se registró en 2007 y 2008 en el distrito de Bundibugyo, Uganda, con 149 infectados y 37 muertes, y en 2012 en Isiro, Congo, con 57 casos y 29 fallecimientos.
La OMS indicó que la gran mayoría de los casos se concentran en el Congo, con excepción de dos reportados en Uganda. Uno de estos casos corresponde a una persona que viajó desde el Congo y falleció en un hospital de Kampala, la capital ugandesa.
La gestión de la crisis se ve severamente obstaculizada por la inestabilidad regional. El doctor Jean Kaseya, director general de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, señaló que existe un alto número de casos activos, particularmente en Mongwalu, donde se originaron los primeros reportes, lo que dificulta el rastreo de contactos. Además, el conflicto violento con milicianas, algunas vinculadas al Estado Islámico, y el constante movimiento de personas debido a la actividad minera, complican las labores de contención.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, admitió que existen incertidumbres significativas sobre la cifra real de infectados y la propagación geográfica, así como una comprensión limitada de los vínculos epidemiológicos entre los casos.
Por su parte, Shanelle Hall, asesora principal de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en África, mencionó que hay cuatro tratamientos bajo consideración, pero que no se está evaluando activamente ninguna vacuna. Esta situación pone de relieve una problemática estructural: la falta de fabricación de vacunas y tratamientos para el ébola dentro del continente africano.
El doctor Kaseya criticó la postura de las compañías farmacéuticas, señalando que la demanda de vacunas para virus raros como el Bundibugyo, que es menos letal que el ébola Zaire, ha sido un problema recurrente. El funcionario insistió en la necesidad de que África desarrolle su propia capacidad de fabricación para no depender de la voluntad externa en momentos de crisis sanitaria.

