En un operativo estratégico ejecutado por la Policía Nacional, las autoridades ecuatorianas lograron el decomiso de una cantidad significativa de sustancias sujetas a fiscalización en la parroquia rural de Tarifa, ubicada en el cantón Samborondón. El ministro del Interior, John Reimberg, fue el encargado de brindar los detalles de esta intervención, la cual permitió la recuperación de 560 paquetes rectangulares de alcaloide, cuya cantidad total supera la media tonelada.
Según las estimaciones brindadas por las autoridades competentes, el valor comercial de esta carga de droga asciende a más de 20 millones de dólares. El hallazgo se produjo en una vivienda donde los narcotraficantes habían implementado un sofisticado sistema de ocultamiento. Los paquetes estaban enterrados bajo capas de tierra y lodo, en lo que se conoce técnicamente como "caletas", diseñadas específicamente para evitar la detección por parte de los cuerpos de seguridad.
El ministro Reimberg explicó que la intervención no fue un hecho aislado, sino el resultado de una investigación exhaustiva. La Policía Nacional había identificado el inmueble como un punto de interés tras analizar hechos violentos registrados el pasado 11 de mayo en el recinto La Alborada, así como otros casos relacionados con desapariciones involuntarias. Al iniciar las labores de búsqueda en la propiedad, los agentes descubrieron los depósitos subterráneos donde se almacenaba la sustancia.
Respecto a la logística de transporte, el funcionario señaló que una parte considerable del cargamento ya se encontraba preparada para su movilización hacia el exterior. Aproximadamente 200 kilogramos de la droga estaban envueltos en materiales impermeables, una técnica habitual utilizada por las organizaciones criminales para proteger el alcaloide durante las operaciones de traslado en altamar. El resto de los bloques fueron hallados dentro de saquillos, enterrados profundamente en el terreno.
Un detalle relevante mencionado por Reimberg fue la ubicación de las caletas en la parte posterior del inmueble, zona caracterizada por la presencia de lodo y animales de crianza. Según el ministro, esta configuración del terreno no era casual, sino que presuntamente buscaba camuflar la actividad ilícita y evitar que las patrullas o perros detectores pudieran localizar los escondites con facilidad.
Las líneas investigativas sugieren que el destino final de esta carga era el continente europeo. Para lograrlo, la organización planificaba la "contaminación" de contenedores, una modalidad donde la droga se introduce en cargamentos legales, o bien mediante operaciones directas en altamar. La Policía continúa analizando los puertos y las rutas marítimas para determinar la metodología exacta que se pretendía emplear.
Como resultado del operativo, se produjo la aprehensión de un ciudadano conocido bajo el alias de "Comeburra". De acuerdo con el ministro del Interior, este individuo desempeñaba la función de custodio del cargamento, siendo el responsable directo de resguardar la sustancia hasta su despacho.
En cuanto a la estructura criminal detrás de este operativo, Reimberg informó que las investigaciones apuntan al grupo delictivo denominado "Chone Wu Tang". Esta organización ha sido identificada como una facción disidente de los "Chone Killer" y, según los informes policiales, estaría liderada por un sujeto conocido como alias "Matatán". Además, las autoridades están explorando la posible implicación de este grupo en ataques armados perpetrados contra servidores policiales en la zona de Samborondón.
Durante la ejecución del allanamiento, se registró un intento de sabotaje por parte de sujetos desconocidos, quienes trataron de incendiar una estación de servicio cercana a la vivienda. El objetivo de este acto era generar una distracción masiva que obligara a la Policía Nacional a abandonar el sitio o desviar sus recursos, permitiendo así que la intervención fracasara o que se perdieran evidencias. Sin embargo, el despliegue policial fue reforzado rápidamente, logrando evitar la tragedia y asegurando la culminación del decomiso.
Finalmente, el ministro destacó que este operativo se suma a los esfuerzos realizados durante el periodo de toque de queda. Hasta la fecha, la Policía Nacional ha decomisado al menos 2,5 toneladas de droga en diversas intervenciones. Entre ellas, resaltó una operación en el puerto de Posorja, donde se incautaron dos toneladas de sustancias impregnadas en cartones de fruta con destino a Alemania, reafirmando la lucha contra el tráfico internacional de estupefacientes.

