La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una alerta global este domingo 17 de mayo al declarar una «emergencia de salud pública de importancia internacional». Esta determinación responde a la detección de un brote del virus del Bundibugyo, el cual es una cepa específica del ébola, que se ha manifestado en la República Democrática del Congo y en Uganda.
De acuerdo con la información proporcionada por el organismo sanitario, se trata de una cepa que presenta un alto nivel de contagiosidad. El mecanismo de transmisión del virus se produce a través del contacto con los fluidos corporales de personas infectadas, lo que incrementa la vulnerabilidad de las poblaciones expuestas y del personal sanitario.
Un factor crítico en el manejo de esta crisis es que, hasta el momento, no se dispone de vacunas ni de tratamientos médicos que hayan sido autorizados para combatir esta variante específica del virus. Ante este escenario, la OMS ha procedido a emitir una serie de recomendaciones detalladas y obligatorias para coordinar la respuesta, dividiéndolas entre los países que ya presentan casos y aquellos que aún no han registrado contagios.
Para las naciones donde el virus ya ha sido detectado, la OMS insta a la activación inmediata de sus mecanismos nacionales de gestión de desastres. Esto incluye la instauración de un centro de operaciones de emergencia que permita centralizar la toma de decisiones y la coordinación de los recursos. Asimismo, se enfatiza la necesidad de mantener una comunicación transparente y constante sobre los riesgos para la población general.
En estos países afectados, es fundamental fortalecer la concienciación, el compromiso y la participación ciudadana. El objetivo es que la propia población sea capaz de identificar los síntomas y casos sospechosos de ébola para reportarlos rápidamente. En paralelo, se requiere un refuerzo en la vigilancia epidemiológica y en la capacidad de los laboratorios para realizar las pruebas diagnósticas del virus de manera eficiente. La OMS también recomienda llevar a cabo un mapeo sistemático de todas las infecciones detectadas para rastrear el avance del brote.
En cuanto al sector salud, la organización subraya que los trabajadores sanitarios deben recibir una formación adecuada sobre el control de infecciones. Esto incluye, obligatoriamente, el uso correcto del equipo de protección personal y la garantía de que los centros de salud cuenten con el equipamiento apropiado para evitar contagios intrahospitalarios.
En el ámbito de la movilidad, se recomienda implementar controles estrictos tanto en las fronteras como en las principales carreteras internas para asegurar que ningún caso sospechoso sea pasado por alto. Además, se ha establecido que no se deben permitir viajes internacionales de personas que hayan estado en contacto con casos confirmados de la enfermedad.
El protocolo de manejo de pacientes exige que los casos confirmados sean aislados y tratados de forma inmediata. Del mismo modo, se ha puesto especial énfasis en los ritos funerarios: los entierros y funerales deben ser realizados exclusivamente por personal debidamente capacitado. Como medida preventiva adicional, queda prohibido el traslado transfronterizo de restos humanos de personas fallecidas que presenten sospecha, probabilidad o confirmación de infección. Finalmente, se insta a establecer una cadena de suministro sólida que garantice el abastecimiento de insumos médicos básicos y especializados.
Para los países que aún no han registrado casos, la OMS recomienda un enfoque preventivo. Se debe proporcionar información pertinente y precisa sobre los riesgos a aquellos viajeros que se dirijan a las zonas afectadas, así como informar al público general sobre las medidas necesarias para reducir el riesgo de exposición al virus.
Estos países también deben estar preparados logísticamente para facilitar la evacuación y la repatriación de sus nacionales que hayan estado expuestos a la enfermedad. La OMS advierte que, en caso de detectarse un caso sospechoso o confirmado, el contacto con una persona infectada o la aparición de grupos de muertes inexplicables, la situación debe ser tratada como una emergencia sanitaria, tomando medidas inmediatas en un plazo máximo de 24 horas.
Por último, la organización precisó que, aunque la situación es grave, no cumple actualmente con los criterios para ser definida como una «emergencia pandémica» según el Reglamento Sanitario Internacional. No obstante, se mantiene una advertencia sobre el alto riesgo de que el virus se propague hacia los países que comparten frontera terrestre con la República Democrática del Congo.


