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Diócesis de Lurín investiga a sacerdote por presunto abuso de joven vulnerable

La Diócesis de Lurín confirmó el inicio de una investigación formal contra el sacerdote Omar Sánchez Portillo, tras la revelación de que fue denunciado ante el Dicasterio para la Doctrina de la Fe por presuntamente haber abusado de un joven vulnerable El

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Diócesis de Lurín investiga a sacerdote por presunto abuso de joven vulnerable
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La Diócesis de Lurín inició una investigación formal contra el sacerdote Omar Alonso Sánchez Portillo por presunto abuso contra un joven vulnerable. Un tatuaje de la corona de espinas en su brazo, que el religioso defendía como un símbolo de fe, se ha convertido en la prueba clave que lo vincula con la víctima a través de material audiovisual y chats de WhatsApp. El escándalo se extiende a la jerarquía eclesiástica, ya que el obispo Carlos García Camader es señalado por haber ignorado alertas sobre la conducta depredadora y la opulencia económica de Sánchez desde el año 2010. A pesar de las advertencias, el obispo no tomó medidas sancionadoras y posteriormente ascendió al implicado a cargos de alta responsabilidad. Mientras el proceso avanza, el cura ha optado por el silencio y ha borrado su rastro en redes sociales para evadir el impacto mediático. El caso pone en entredicho la gestión de la Iglesia local y transforma una marca personal de devoción en la evidencia principal de un posible crimen.

La Diócesis de Lurín ha confirmado el inicio de una investigación formal contra el sacerdote Omar Alonso Sánchez Portillo. Esta medida se produce tras revelarse que el religioso fue denunciado ante el Dicasterio para la Doctrina de la Fe por presuntamente haber abusado de un joven en situación de vulnerabilidad. La denuncia, que cuenta con la firma del afectado y de un familiar, ha puesto en el centro del debate la gestión de la jerarquía eclesiástica local y el historial del implicado.

A pesar de la gravedad de las acusaciones, el sacerdote, conocido anteriormente como el cura respondón, ha optado por el silencio absoluto. Tras la difusión de un reportaje de Epicentro TV, Sánchez Portillo procedió a borrar todas las fotografías y videos de su cuenta privada de Instagram. Asimismo, modificó el nombre de su página pública en Facebook, la cual anteriormente se identificaba como Padre Omar Bienaventuranza y ahora figura como Bienaventuranza Family, en lo que se interpreta como un intento de evadir el impacto mediático de la denuncia.

Un elemento central en la investigación es una fotografía revelada por Epicentro TV que podría ser determinante. El padre Omar Sánchez posee 17 tatuajes en su cuerpo, los cuales defendió en el pasado como una herramienta para acercarse a la juventud de la Diócesis de Lurín, donde se desempeñó como jefe de la Pastoral Juvenil y Secretario General de Cáritas. En una entrevista previa con el portal Aci Prensa, el religioso afirmó que tatuarse no es pecado y que puede tener un valor martirial si se usa para recordar al mundo que se es cristiano. No obstante, el destino ha dado un giro irónico a estas marcas personales.

Sánchez luce un tatuaje de la corona de espinas en su brazo izquierdo, imagen que quedó registrada en una publicación de Instagram durante la pandemia. Esta marca distintiva aparece ahora en material audiovisual y conversaciones de WhatsApp con el joven vulnerable con quien el sacerdote habría mantenido una relación que terminó mal. Según la investigación, el tatuaje de la corona de espinas se ha convertido en una prueba clave que vincula al religioso con los hechos denunciados.

El caso se agrava al revelarse que el obispo de Lurín y presidente de la Conferencia Episcopal del Perú, Carlos García Camader, habría sido alertado sobre la conducta de Sánchez hace más de una década. Un ex religioso franciscano capuchino, identificado como Lucas, quien ingresó con Sánchez en 1992 en la Fraternidad Madre de Misericordia en Arequipa, asegura haber denunciado al sacerdote en agosto de 2010.

Según el testimonio de Lucas, él alertó al obispo sobre la debilidad de Sánchez hacia el dinero y sus sospechosas relaciones con jóvenes vulnerables. Lucas relató que Sánchez, mientras era director de la Ciudad de los Niños de la Inmaculada entre 1998 y 2007, mostró una prosperidad económica incongruente con el voto de pobreza, incluyendo la adquisición de un dúplex en Chorrillos. Además, describió cómo el sacerdote rodeaba su círculo cercano de jóvenes de buen aspecto físico y vulnerables, a quienes obsequiaba ropa de marca y zapatillas, preparándolos para realizar trámites ante agencias de aduana y empresas donantes.

A pesar de esta advertencia en 2010, el obispo García Camader no solo no tomó medidas sancionadoras, sino que posteriormente nombró a Omar Sánchez como secretario general de Cáritas en su diócesis. Otro testigo, un ex religioso llamado Moisés, coincidió en que Sánchez destacaba por su habilidad para los negocios y ostentaba una situación económica privilegiada, poseyendo una combi propia y financiando estudios de gastronomía, barman y cursos en ESAN para el grupo de jóvenes que lo acompañaba a lugares como el Jockey Plaza.

Actualmente, el obispo García Camader ha declarado que solo se enteró de los hechos tras el reportaje de Epicentro TV, evitando responder sobre la denuncia presentada por Lucas en 2010. Por su parte, el padre Sánchez mantiene su hermetismo público, limitándose a publicar avisos publicitarios en sus redes sociales. No obstante, se ha tenido acceso a un audio enviado a una persona de confianza donde el sacerdote ataca a la periodista encargada de la investigación y pide oraciones para portarse como Jesús. Mientras el proceso formal avanza, la corona de espinas que el religioso utilizó como símbolo de fe se ha transformado en la evidencia que podría definir su futuro eclesiástico y legal.

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