Durante una reciente visita a la ciudad de Mérida, la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, mantuvo una postura de silencio absoluto frente a los cuestionamientos de la prensa relacionados con un caso de alta sensibilidad jurídica y política. En tres ocasiones distintas, la mandataria se negó a emitir cualquier opinión o declaración respecto a la entrega, realizada en Estados Unidos, de dos colaboradores cercanos a Rubén Rocha, quien se desempeña como Gobernador de Sinaloa, aunque actualmente se encuentra con licencia.
Los colaboradores en cuestión han sido señalados y acusados, al igual que el Gobernador con licencia, de actuar como cómplices del narcotráfico. Esta situación ha generado una intensa expectativa mediática, especialmente debido a la naturaleza de las acusaciones y el lugar donde se efectuó la entrega de los implicados. A pesar de la relevancia de estos hechos, la Presidenta evitó entrar en detalles o proporcionar cualquier dato que aclarara la postura del Gobierno Federal ante este escenario.
El primer encuentro ocurrió en el momento exacto de la llegada de la Presidenta a las afueras de Mérida, donde se llevaba a cabo la inauguración de un plantel del CBTIS. Mientras la mandataria se encontraba a bordo de su camioneta, los reporteros aprovecharon la proximidad para interrogarla sobre la entrega de los colaboradores de Rubén Rocha en territorio estadounidense. Ante la pregunta directa sobre este hecho, Claudia Sheinbaum optó por no brindar una respuesta sustancial, limitándose únicamente a decir "Gracias, gracias", mientras continuaba su trayecto hacia el lugar del evento.
Posteriormente, la situación se tornó más compleja al avanzar el desarrollo de la jornada. Una vez que la Presidenta descendió del vehículo y se encontró en el área del evento, se enfrentó a un entorno cargado de tensión social. Un grupo de pensionados de Pemex se manifestó airadamente, lanzando gritos de protesta contra la mandataria. Los manifestantes expresaron su profundo malestar debido a la retroactividad del recorte a las pensiones, una medida que, según las denuncias de los propios afectados, fue ordenada directamente por la Presidenta.
En medio de este clima de confrontación, se generó una dinámica confusa en el sitio, ya que un grupo de personas intervino con el objetivo de acallar la protesta de los pensionados, intentando silenciar las demandas de quienes se sentían perjudicados por el recorte pensionario. Fue precisamente en este contexto de ruido y tensiones sociales donde la prensa volvió a intentar obtener una respuesta sobre el caso de los colaboradores del Gobernador de Sinaloa.
A pesar de que la pregunta fue formulada nuevamente en medio del caos provocado por las protestas y los intentos de mitigarlas, la Presidenta mantuvo su hermetismo. Nuevamente, Sheinbaum decidió no decir nada, ignorando las interrogantes sobre la presunta complicidad en el narcotráfico de los colaboradores de Rubén Rocha y la entrega de estos en Estados Unidos.
Este comportamiento recurrente, sumado a la negativa de opinar en tres momentos diferentes, subraya una estrategia de evitación comunicativa respecto a los vínculos del Gobernador con licencia y sus colaboradores con actividades ilícitas. La jornada en Mérida, que debía centrarse en la inauguración del CBTIS, quedó marcada por la ausencia de respuestas oficiales sobre el caso de Sinaloa y la manifestación pública de descontento por parte de los pensionados de Pemex, quienes responsabilizan a la mandataria de la pérdida de sus beneficios económicos mediante la orden de retroactividad en los recortes.


