El cantón central de San José se consolida como el núcleo neurálgico de la actividad económica de Costa Rica, aunque enfrenta un desafío crítico en cuanto a la habitabilidad y la seguridad de sus espacios. Así lo revela el Índice de Competitividad Cantonal (ICC) 2024, un exhaustivo estudio desarrollado por la Universidad de Costa Rica (UCR) y presentado oficialmente en mayo de 2026, el cual analiza diversas variables económicas, sociales y urbanas en 82 municipios del territorio nacional.
De acuerdo con los resultados del índice, el cantón de San José alcanzó una calificación de 66,02 puntos sobre una escala de 100. Esta cifra sitúa a la capital en la tercera posición de competitividad a nivel nacional, siendo superada únicamente por los cantones de Belén y Escazú. Gracias a este puntaje, el municipio se ubica dentro de la categoría de competitividad alta, marcando una distancia considerable respecto al promedio nacional, que se situó en 48,01 puntos.
El análisis detallado del reporte evidencia que San José posee una estructura competitiva robusta, fundamentada principalmente en su capacidad para atraer y sostener la operación empresarial. El estudio destaca que el cantón supera la media nacional en seis de los siete pilares evaluados por la metodología académica de la UCR. Esta superioridad se explica, en gran medida, por el fenómeno de aglomeración de la actividad económica en la Gran Área Metropolitana (GAM), un factor que beneficia directamente a los cantones con mejores resultados.
En términos operativos, San José se presenta como un destino altamente atractivo para las empresas debido a la concentración de servicios esenciales en un mismo territorio. El índice resalta que el cantón mantiene ventajas competitivas significativas en infraestructura, actividad financiera y disponibilidad de fuerza laboral en comparación con la mayoría de los municipios evaluados. Esta configuración convierte a la capital en un centro de servicios que moviliza diariamente a miles de trabajadores procedentes de diversos puntos del país, quienes se desplazan hacia las oficinas y entidades financieras ubicadas en el centro.
Sin embargo, el estudio revela una contradicción fundamental en la dinámica urbana de la capital. Mientras que durante la jornada laboral el flujo de personas converge hacia San José, al finalizar el día el movimiento se invierte. Los datos muestran un desplazamiento constante de la población hacia cantones periféricos, donde se concentra la mayor parte de la residencia habitacional. Esta tendencia pone de manifiesto que, aunque el cantón es eficiente para el trabajo, no lo es para la vida residencial.
El contraste más drástico aparece en el pilar de calidad de vida, donde San José registró apenas 45,54 puntos, una cifra notablemente inferior al promedio nacional de 62,98. Dentro de este apartado, el indicador de robos y asaltos por cada 10.000 habitantes obtuvo una calificación exacta de 0. Según la metodología del ICC, el cantón con el valor más bajo recibe un cero y el de mayor valor un cien; no obstante, en las variables relacionadas con delitos, la escala penaliza los registros más altos. Por lo tanto, la nota de cero indica que San José es el cantón con la mayor incidencia de robos y asaltos entre todos los municipios incluidos en la investigación.
A esta crisis de seguridad se suma un desempeño deficiente en la gestión del entorno urbano. El reporte indica que el municipio registró solo 12,62 puntos en materia de mitigación y prevención ambiental municipal, posicionándose como una de las cifras más bajas en las variables asociadas al entorno urbano.
En conclusión, los indicadores del ICC 2024 exponen que el desarrollo de San José no avanza al mismo ritmo en todas sus dimensiones. Existe una brecha profunda entre el éxito de la infraestructura, la innovación y la actividad empresarial, que superan los promedios nacionales, y la precariedad de la seguridad ciudadana y el entorno urbano. El cantón conserva una capacidad robusta para atraer operaciones comerciales y movilidad laboral, pero enfrenta dificultades severas para elevar los indicadores vinculados con la permanencia habitacional y las condiciones básicas de vida urbana.

