El consumo privado en la República Argentina ha atravesado un periodo de contracción durante los primeros cuatro meses del año, según revelan los datos más recientes del Índice de Consumo Privado (ICP-UP). Este indicador, desarrollado y elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP), permite observar la tendencia del gasto de los hogares y la actividad comercial en el territorio nacional. De acuerdo con la medición, el primer cuatrimestre del año cerró con una contracción acumulada del 1,5%, reflejando una tendencia negativa en el volumen de compras y consumo general.
Al analizar el desempeño específico del mes de abril, el informe detalla que el consumo privado registró una caída interanual del 0,6%. A pesar de este descenso, el dato cobra un matiz relevante al compararse con el mes precedente. Con relación a marzo, se observó una estabilidad en las cifras, lo que sugiere que el ritmo de descenso de las ventas ha experimentado una desaceleración. Esta estabilización indica que, si bien la tendencia general sigue siendo a la baja, la velocidad con la que el consumo cae ha disminuido en el último tramo del cuatrimestre.
En términos de desestacionalización, el índice ICP-UP muestra un movimiento significativo en la trayectoria del consumo. Según el reporte de la Universidad de Palermo, el índice regresó a los niveles registrados en octubre de 2025, recuperando terreno tras las mermas que se habían venido registrando de manera sostenida desde mediados del año pasado. Este dato permite situar la capacidad de consumo actual en relación con puntos de referencia temporales previos.
En cuanto a los medios de pago, el informe pone el foco en las transacciones realizadas mediante tarjetas de crédito. En la última medición, las compras con este instrumento financiero mostraron un alza del 1,3%. No obstante, este crecimiento es notablemente inferior al dinamismo observado al inicio del año; para comparar, en enero se había registrado un incremento del 12%, lo que evidencia una marcada desaceleración en el uso del crédito para el consumo en los meses subsiguientes.
Uno de los puntos más críticos del informe se encuentra en el sector del consumo masivo, específicamente en lo referido a la alimentación. El documento destaca que el consumo de carne vacuna volvió a caer, profundizando una tendencia preocupante. De hecho, el rubro de la carne vacuna acumuló nueve meses consecutivos de caída. Esta situación se ve respaldada por la medición interanual de marzo, donde se registró una baja del 7,6%, consolidando la tendencia decreciente en la demanda de este producto fundamental de la dieta local.
Por otro lado, el sector de los bienes durables presenta comportamientos contrapuestos según el tipo de vehículo. El patentamiento de motos mostró un crecimiento significativo, registrando una suba interanual del 52,1% durante el cuarto mes del año. En sentido opuesto, el mercado de los automóviles sufrió un retroceso, con una caída del 14,6% en el patentamiento de autos durante el mismo período. Esta divergencia sugiere un cambio en las preferencias o en la capacidad de adquisición de los consumidores dentro del segmento de movilidad.
Finalmente, el análisis incluye el desempeño de los rubros semidurables, con especial énfasis en la indumentaria y el calzado comercializados en centros comerciales. En este sector, la medición más reciente, correspondiente al mes de febrero, reflejó una suba interanual del 3,0%. Este incremento en los shoppings contrasta con la caída general del consumo privado, mostrando un comportamiento diferenciado en los sectores de moda y calzado dentro de los espacios de compras urbanos.


