En la ciudad de Cochabamba, el pasado miércoles 13 de mayo de 2026, el alcalde Manfred Reyes Villa manifestó una postura clara y contundente respecto a las movilizaciones sociales que se vienen desarrollando en la región. A través de declaraciones recogidas por la Agencia Boliviana de Información (ABI), la máxima autoridad municipal cuestionó profundamente las acciones que calificó como irregulares, las cuales han sido ejecutadas por diversos sectores sociales en el marco de sus movilizaciones. El eje central del mensaje de Reyes Villa se basó en la necesaria distinción entre el ejercicio legítimo de un derecho ciudadano y la comisión de actos que atentan contra el orden público y la convivencia democrática.
El alcalde Reyes Villa fue enfático al señalar que, dentro de un sistema democrático, el derecho a la protesta está plenamente garantizado. Para la autoridad municipal, la capacidad de los ciudadanos de expresar su descontento, manifestar sus demandas y movilizarse es un componente esencial de la libertad y la democracia. Sin embargo, el burgomaestre subrayó que esta garantía no es absoluta ni puede ser utilizada como un escudo para justificar conductas que sobrepasen los límites de la ley. En este sentido, el alcalde puso especial énfasis en que el derecho a manifestarse no otorga una licencia para implementar bloqueos, recurrir a la violencia o ejecutar acciones de carácter subversivo.
Desde la perspectiva de la gestión municipal, el alcalde Reyes Villa analizó que existen sectores que han incurrido en acciones irregulares durante sus movilizaciones. Al cuestionar estas prácticas, el mandatario local buscó establecer una línea divisoria entre la protesta pacífica y aquellas tácticas que interfieren con los derechos de otros ciudadanos. El señalamiento sobre los bloqueos es particularmente relevante, ya que Reyes Villa sostiene que, si bien la protesta es legal y necesaria en democracia, la interrupción de la libre circulación mediante bloqueos no goza de la misma protección ni garantía legal, pues impacta negativamente en la vida cotidiana de la población.
Asimismo, la autoridad municipal fue categórica al rechazar cualquier manifestación de violencia. Según el planteamiento de Reyes Villa, la violencia es incompatible con el espíritu de la democracia y no puede ser aceptada como una herramienta de presión social. Junto a la violencia, el alcalde incluyó en su crítica las acciones subversivas, advirtiendo que este tipo de comportamientos se alejan totalmente del derecho a la protesta y entran en el terreno de la irregularidad y la ilegalidad. Para el alcalde de Cochabamba, la subversión y los actos violentos no representan una forma de expresión democrática, sino que constituyen ataques contra la estructura misma del estado de derecho.
La declaración, difundida originalmente por ABI, refleja la preocupación de la alcaldía de Cochabamba ante la forma en que algunos sectores están conduciendo sus reclamaciones. Reyes Villa reiteró que la democracia permite el cuestionamiento y la movilización, pero exige que estas se realicen sin vulnerar la paz social ni recurrir a métodos coercitivos como el bloqueo de vías o la agresión. La postura del alcalde busca exhortar a los sectores movilizados a retomar los cauces legales y pacíficos, recordando que la legitimidad de una protesta se mantiene mientras se respeten los derechos ajenos y las normas básicas de convivencia.
En conclusión, el mensaje emitido el 13 de mayo de 2026 por Manfred Reyes Villa se resume en una defensa de la democracia institucional. El alcalde reconoció la validez de la protesta como un derecho ciudadano, pero rechazó tajantemente cualquier acción que derive en violencia, bloqueos o subversión. Con estas palabras, la autoridad municipal de Cochabamba deja claro que el respeto a las garantías democráticas debe ser recíproco: el Estado garantiza el derecho a protestar, pero el ciudadano debe garantizar que dicha protesta no se transforme en un acto de agresión o una obstrucción ilegal de la vida pública.


