El gobierno de Javier Milei atraviesa un nuevo momento de tensión interna, centrando el conflicto en lo que se denomina el "triángulo de hierro" que conduce la administración nacional. En esta ocasión, el roce se produce entre dos de sus extremos más influyentes: la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor presidencial, Santiago Caputo. El punto de discordia ha sido la definición de las autoridades de la comisión Bicameral Permanente de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia.
En una reunión constitutiva llevada a cabo este martes, se confirmó que el diputado nacional de La Libertad Avanza, Sebastián Pareja, fue electo como presidente de dicha comisión. Este nombramiento es interpretado como una victoria política para Karina Milei, quien logró imponer a un hombre de su confianza en un área estratégica. La importancia de este cargo radica en que la comisión tiene la tarea de controlar los servicios de inteligencia, un ámbito que se encuentra bajo la órbita directa del asesor presidencial Santiago Caputo.
Por su parte, la vicepresidencia de la Bicameral quedó en manos del senador del PRO, Martín Goerling. Según fuentes cercanas a la reunión, el encuentro fue calificado como "muy protocolar", aunque el trasfondo político revela una puja por el poder. El resto de los cargos directivos de la comisión quedaron en reserva para ser definidos posteriormente.
El perfil de Sebastián Pareja es clave para entender el movimiento. El diputado no solo representa a La Libertad Avanza, sino que es el titular del partido en la provincia de Buenos Aires y actúa como el principal armador del oficialismo en el territorio bonaerense. Con su designación, Pareja tendrá la responsabilidad de supervisar el accionar de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Actualmente, la SIDE es comandada por Cristian Auguadra, quien responde directamente al asesor Santiago Caputo. Esta estructura genera una situación donde Karina Milei, a través de Pareja, pasa a controlar el área gestionada por Caputo y su equipo, lo que ha provocado comentarios irónicos en las bancadas opositoras sobre la intensidad de la interna libertaria.
La conformación de esta comisión no estuvo exenta de disputas previas. Meses antes de que se definieran las autoridades, el jefe de la bancada de diputados del PRO, Cristian Ritondo, había intentado posicionarse para liderar esta área. Ritondo basaba su pedido en un supuesto acuerdo previo con el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Sin embargo, Menem desmintió la existencia de dicho pacto. A pesar de esto, el PRO logró mantener cierta presencia mediante la vicepresidencia de Goerling, en un momento donde el partido fundado por Mauricio Macri ha sugerido que podría reconsiderar su alianza con el gobierno.
La composición total de la Bicameral incluye a una serie de legisladores de diversas fuerzas políticas. Por La Libertad Avanza, además de Pareja, integran la comisión los diputados Gabriel Bornoroni y César Treffinger, y los senadores Agustín Coto y Ezequiel Atauche. Por parte de Unión por la Patria, se encuentran los diputados Ramiro Gutiérrez, Agustín Rossi y Rodolfo Tailhade. El PRO está representado por Cristian Ritondo. En el Senado, se suman Maximiliano Abad por la Unión Cívica Radical, Edith Terenzi de Despierta Chubut y Carolina Moisés de Convicción Federal. Aún queda vacante un cupo para un senador del peronismo, sector que ha denunciado que La Libertad Avanza ha recibido menos espacios en las comisiones de lo que correspondería según su cantidad de integrantes.
Este proceso de conformación fue intensamente reclamado por la oposición, especialmente después de que el presidente Javier Milei enviara a principios de año un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) destinado a empoderar a la SIDE. Asimismo, el año pasado el Ejecutivo intentó implementar un Plan de Inteligencia Nacional (PIN). Este plan generó fuertes controversias ya que habilitaba el espionaje contra cualquier persona que, según el texto, "erosione la confianza" en el plan económico del Poder Ejecutivo o manipule la opinión pública de manera contraria al interés nacional. No obstante, el oficialismo terminó eliminando algunos de los puntos más polémicos del programa antes de su avance.


