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El lado oscuro de la moda rápida: El costo humano y ambiental en Panipat

Parece una solución circular al problema de los residuos de la moda rápida. Pero en realidad, cada paso conlleva un coste devastador para los habitantes de la ciudad y su medio ambiente.

El lado oscuro de la moda rápida: El costo humano y ambiental en Panipat

En la ciudad de Panipat, ubicada al norte de India, el ciclo de consumo global de la moda rápida encuentra uno de sus destinos finales más crudos. Conocida como la ciudad textil, Panipat se ha convertido en el centro neurálgico donde aterrizan más de un millón de toneladas anuales de ropa desechada proveniente de Estados Unidos, Reino Unido, Japón y otras regiones. Lo que sobre el papel se presenta como una solución circular de reciclaje para mitigar los residuos textiles, en la práctica es una industria que conlleva costos devastadores para la salud de sus trabajadores y el equilibrio medioambiental de la zona.

El proceso comienza en plantas de reciclaje polvorientas y mal iluminadas, donde trabajadores como Rajesh introducen prendas en máquinas trituradoras. Estas naves industriales están saturadas de ropa que llega en camiones desbordados; algunas prendas conservan incluso sus etiquetas de tiendas benéficas o muestran signos de haber sido usadas muy poco. El flujo de trabajo es frenético: en algunas áreas se retiran botones y cremalleras, mientras que en otras las fibras se hilan, tiñen, blanquean y tejen nuevamente para confeccionar alfombras, tapetes y mantas.

Sin embargo, este ritmo impuesto por el consumo global tiene un precio físico inmediato. Los trabajadores operan en entornos donde finas capas de algodón se adhieren a su piel y penetran en sus vías respiratorias. Rajesh, quien ha pasado décadas en esta labor, sufre una tos seca y persistente y una falta de aire constante. Según el Dr. Bhawani Shankar, especialista en enfermedades respiratorias, la exposición prolongada al polvo de las fábricas puede provocar fibrosis, un daño pulmonar que en gran medida es irreversible y que acorta la esperanza de vida de quienes respiran ese aire diariamente.

La precariedad laboral agrava la situación. La industria depende mayoritariamente del trabajo informal, lo que significa que la mayoría de los empleados carecen de seguro médico o prestaciones sociales. Reeta Devi, quien trabaja para mantener a sus tres hijos y a su esposo lesionado en una máquina de la misma industria, describe la dificultad para respirar debido al polvo constante. Para muchos migrantes que llegan de regiones más pobres, estos empleos representan un ingreso modesto pero estable, obligándolos a aceptar riesgos sanitarios extremos por falta de alternativas laborales.

Los riesgos se intensifican en las plantas de teñido. Sanagar Alam, un extrabajador del sector, muestra forúnculos en su cuello causados por el contacto con productos químicos y los vapores que se desprenden durante el proceso. En las visitas realizadas por CNN a estas unidades, se observó que los trabajadores manipulan sustancias químicas calientes y densas con las manos desnudas, sin guantes ni mascarillas, en espacios reducidos donde el olor a químicos es penetrante. Ante estas denuncias, Nitin Arora, presidente de la Asociación de Tintorería de Panipat, afirmó que los dueños proporcionan el equipo, pero que los trabajadores, por falta de formación, se quitan las mascarillas.

El impacto ambiental se extiende más allá de las fábricas. Los residuos del blanqueo y teñido se vierten frecuentemente en desagües abiertos que atraviesan barrios residenciales y tierras de cultivo. Esta agua tóxica y ácida termina fluyendo hacia el río Yamuna, una fuente hídrica vital para millones de personas, incluida la población de Delhi. El Dr. Vikas Sharma, residente de la aldea de Shimla Gujran, advierte que en los últimos 15 años ha habido un aumento considerable de alergias, problemas cutáneos y casos de cáncer en su comunidad, vinculados directamente al agua contaminada que se sigue utilizando para el riego y el lavado.

A pesar de que el Tribunal Nacional Verde de India ha señalado deficiencias normativas y el Gobierno ha ordenado el cierre de algunas plantas de blanqueo ilegales, persiste una falta de rendición de cuentas. El Dr. Shiv Singh Rawat, exfuncionario del departamento de irrigación, sostiene que los sistemas de tratamiento de efluentes no se utilizan de manera sistemática y que muchas unidades simplemente los omiten. Mientras las agencias gubernamentales evitan responder a las solicitudes de comentarios sobre la contaminación, la ropa desechada del primer mundo sigue llegando a Panipat, asegurando que las prendas tengan una segunda vida, pero a costa de la salud y el futuro de quienes las procesan.

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