La comunidad de inteligencia de Estados Unidos sostiene que Mojtaba Jamenei, el nuevo líder supremo de Irán, desempeña un papel fundamental en la definición de la estrategia de guerra del país, coordinando acciones junto a altos funcionarios iraníes. Sin embargo, la naturaleza exacta de su autoridad dentro de un régimen descrito como fracturado sigue siendo incierta, aunque los informes sugieren que Jamenei podría estar impulsando las negociaciones con Estados Unidos para alcanzar un fin diplomático del conflicto.
El nuevo líder supremo no ha sido visto públicamente desde que resultó gravemente herido en un ataque que terminó con la vida de su padre y de varios mandos militares clave al inicio de la guerra. Esta ausencia ha generado intensas especulaciones sobre su estado de salud y su capacidad real de mando. Según fuentes familiarizadas con la inteligencia estadounidense, Jamenei permanece aislado mientras recibe tratamiento médico por quemaduras graves que afectan su rostro, brazo, torso y pierna. Para añadir complejidad a su seguimiento, el líder no utiliza dispositivos electrónicos para comunicarse, limitando sus interacciones a visitas personales o mensajes entregados a través de mensajeros.
A pesar de este hermetismo, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, informó recientemente a los medios estatales haber mantenido una reunión de dos horas y media con Jamenei, lo que representa el primer encuentro presencial reportado entre el líder supremo y un alto funcionario del Estado. No obstante, el análisis de inteligencia estadounidense se basa principalmente en datos obtenidos de terceros que mantienen contacto con él, lo que ha llevado a algunos analistas a plantear que sectores del poder iraní podrían estar intentando manipular la figura de Jamenei para promover sus propios intereses.
Existe una contradicción en las evaluaciones de inteligencia. Mientras algunos informes lo sitúan como una pieza clave, otras fuentes sugieren que Jamenei está bastante apartado de la toma de decisiones y que su acceso es esporádico. En este escenario, las operaciones cotidianas estarían siendo dirigidas por altos funcionarios del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf. Algunos analistas comparan la situación con "El mago de Oz" o "Weekend at Bernie's", sugiriendo que el régimen utiliza la figura de Mojtaba como un escudo protector contra las críticas internas, atribuyéndole decisiones para evitar que los negociadores sean blanco de ataques políticos.
En el ámbito militar, la inteligencia de EE. UU. indica que, aunque la guerra ha degradado las capacidades de Irán, no las ha destruido. Reportes recientes elevan la cifra de lanzadores de misiles sobrevivientes a dos tercios, debido en parte a que el actual alto el fuego ha permitido a Irán desenterrar equipos ocultos. Asimismo, la CIA estima que Irán podría resistir hasta cuatro meses más del bloqueo estadounidense antes de enfrentar una desestabilización económica completa. Desde la administración Trump, un alto funcionario de inteligencia afirmó que el bloqueo está causando daños sistémicos, destruyendo ingresos y debilitando al ejército iraní.
Por su parte, la Casa Blanca, a través de su portavoz Anna Kelly, ha defendido la efectividad de la Operación Furia Épica y la Operación Furia Económica, asegurando que el régimen se debilita día a día debido al bloqueo y la fragmentación interna. El presidente Donald Trump ha insistido en que ha ocurrido un cambio de régimen y que los interlocutores actuales en Teherán son "razonables". Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha señalado que la disfuncionalidad del sistema iraní actúa como un impedimento para concretar una respuesta unificada a las propuestas estadounidenses.
La búsqueda de una salida diplomática ha sido compleja. El vicepresidente J.D. Vance consultó a socios del Golfo sobre quién posee la autoridad real para negociar, siendo señalado Mohammad Bagher Ghalibaf como la figura central. Ghalibaf, excomandante del IRGC, lideró la primera ronda de conversaciones en Islamabad, aunque una segunda ronda no se concretó. Actualmente, Trump ha extendido el alto el fuego de manera indefinida mientras Irán revisa la propuesta más reciente de Estados Unidos, en un contexto donde el tráfico en el estrecho de Ormuz se ha reducido casi a cero y ambas potencias reclaman el control de la vía marítima.


