El senador de la República por el partido Alianza Verde, Jonathan Pulido Hernández, conocido públicamente como Jota Pe Hernández, ha hecho pública una grave denuncia relacionada con su seguridad personal y la de su núcleo familiar. El congresista informó este viernes sobre la existencia de un plan meticulosamente organizado para atentar contra su vida, el cual estaría siendo impulsado por las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), específicamente bajo el mando de Alexander Díaz Mendoza, quien es ampliamente reconocido bajo el alias de Calarcá.
La revelación de estos hechos se produjo luego de que el senador fuera citado por un fiscal, quien fue la fuente directa de la información sobre la trama criminal. Según las declaraciones proporcionadas por Pulido Hernández a través de su cuenta en la red social X, el plan de asesinato contaba con una asignación financiera considerable, ascendiendo a la suma de un millón de dólares para asegurar la ejecución del crimen. En la estructura operativa de este plan, el senador señaló la participación de tres individuos identificados como alias Jhon Mechas, alias Richard y alias Andrey, quienes habrían tenido la responsabilidad de coordinar el contacto con grupos armados locales para llevar a cabo el atentado. Específicamente, se menciona que fueron contactadas las bandas criminales conocidas como Los Turcos y Los Kamikazes para ejecutar la acción violenta.
Para respaldar sus afirmaciones, el político compartió una carta formal dirigida al Senado de la República. En dicho documento, Jota Pe Hernández detalló que las amenazas no se limitan únicamente a su persona, sino que se extienden a los miembros de su familia. El senador manifestó una profunda preocupación al informar que, según los datos recibidos, los delincuentes habrían estado realizando labores de inteligencia y seguimiento durante los últimos 15 días. Este monitoreo habría incluido la vigilancia constante de sus desplazamientos, la identificación de sus ubicaciones habituales, el rastreo de los vehículos que utiliza y el análisis de sus relaciones familiares, lo que demuestra un nivel de seguimiento exhaustivo por parte de los perpetradores.
En su misiva, el congresista subrayó que su posición política podría ser el motivo detrás de estas agresiones. Pulido Hernández se describió a sí mismo como un líder ampliamente reconocido por ejercer una postura crítica y de oposición constante frente al Gobierno liderado por el presidente Gustavo Petro. Asimismo, destacó su legitimidad democrática al recordar que ha sido elegido en dos periodos consecutivos como el tercer senador más votado de todo el país, hecho que, sumado a las amenazas, lo llevó a considerar que los hechos reportados revisten la máxima gravedad.
Este episodio se inserta en un contexto de creciente violencia política en Colombia, la cual se ha intensificado durante la actual campaña electoral. El senador no es el único líder político en enfrentar situaciones de riesgo; el texto fuente indica que otras figuras prominentes han denunciado amenazas similares. Entre ellas se encuentran Paloma Valencia, representante de la derecha; Abelardo de la Espriella, ubicado en la ultraderecha, e Iván Cepeda, representante de la izquierda.
La gravedad de la situación actual se ve reflejada en hechos violentos ocurridos recientemente. El reporte recuerda el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, quien era precandidato presidencial por el partido Centro Democrático y compañero de partido de Paloma Valencia. Uribe Turbay fue atacado mientras pronunciaba un discurso en un mitin político en el barrio bogotano de Modelia; el 7 de junio recibió dos disparos en la cabeza y, tras luchar por su vida, falleció dos meses después.
Sumado a esto, la violencia ha golpeado niveles locales de gobierno. Apenas este jueves, se reportó el asesinato a tiros de Mileidy Villada, quien se desempeñaba como presidenta del Concejo del municipio de Obando, en el suroeste del departamento del Valle del Cauca. Villada también pertenecía al partido Centro Democrático y fue atacada en una calle de dicha localidad, evidenciando la persistencia de los ataques contra figuras políticas en el territorio colombiano.


