ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • miércoles, 6 de mayo de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Los gaticos: la cruda obra que explora la crueldad infantil regresa a Barranquilla

Los gaticos: la cruda obra que explora la crueldad infantil regresa a Barranquilla

Para los amantes de las artes escénicas en Barranquilla, la Casa Teatro Cofradía se prepara para recibir nuevamente una de las propuestas más inquietantes y reflexivas de la escena regional. La obra de teatro Los gaticos, que se presenta como una versión libre del cuento Vamos a matar a los gaticos escrito por Álvaro Cepeda Samudio, regresará a los escenarios este miércoles y jueves, con funciones programadas para las 7 de la noche. Bajo la dirección de Nibaldo Castro Charris, esta puesta en escena se aleja de los formatos convencionales para ofrecer al público una experiencia que busca incomodar y, al mismo tiempo, generar una profunda reflexión sobre los quiebres de la inocencia y las complejidades de la infancia.

El núcleo narrativo de la obra gira en torno a tres niñas que se enfrentan a una transformación emocional y psicológica drástica. Esta transición es detonada por una decisión impulsiva y perturbadora: matar a una camada de gatos recién nacidos. La motivación detrás de este acto es evitar que los animales sean expulsados de su hogar, una lógica infantil que, sin embargo, desencadena consecuencias profundas y revela una realidad emocional cruda que habitualmente permanece invisible para los adultos. A través de este hecho, la obra explora cómo una acción que podría parecer ingenua desde la perspectiva de los personajes es, en realidad, el punto de partida para desvelar la fragilidad y la dureza de la psique infantil.

Nibaldo Castro Charris, director del montaje, ha sido enfático al definir la pieza como una historia infantil cruel y macabra. Para Castro Charris, el valor de la obra reside no solo en su contenido, sino en su persistencia y evolución a lo largo del tiempo. El director destacó que haber logrado que Los gaticos transite durante 12 años por diversas instituciones educativas y espacios teatrales, tanto en Barranquilla como en el resto de la región y a nivel nacional, ha sido una experiencia maravillosa. Esta trayectoria demuestra la vigencia de un tema que, aunque incómodo, sigue resonando en el público.

Desde el punto de vista técnico y artístico, la propuesta escénica es una amalgama de actuación realista y elementos propios del teatro contemporáneo. El montaje se fundamenta en una escenografía minimalista, siguiendo la filosofía del espacio vacío propuesta por Peter Brook. En este entorno, la narrativa no depende de grandes decorados, sino que es construida a través del cuerpo de los actores, el manejo preciso de la luz y el uso estratégico de los objetos. Según explica el director, este ejercicio ha permitido encontrar un estilo propio que transita entre el realismo y el surrealismo, potenciando la atmósfera onírica y, a la vez, perturbadora de la historia.

Uno de los pilares fundamentales de Los gaticos es su rechazo a la idealización de la niñez. Castro Charris señala que en esta versión los conceptos de lo infantil, lo macabro y lo cruel coexisten sin delimitaciones claras. Este enfoque permite que el espectador se enfrente a una visión más compleja y honesta de la infancia, rescatando conceptos como la soledad infantil, una realidad que a menudo pasa desapercibida para el entorno adulto.

La interacción con el público es otro elemento clave. El director sostiene que el espectador no debe adoptar un rol pasivo; por el contrario, es invitado a participar activamente mediante su imaginación y su capacidad de interpretación. La puesta en escena crea un espacio donde el público puede sentirse parte de la acción, movilizando su pensamiento crítico y creativo para completar el sentido de la obra.

El peso emocional de la representación recae sobre las interpretaciones de Polly Serrano, Andrea Angulo y Valeria Agámez. Estas tres actrices son descritas por el director como profesionales inteligentes en escena, poseedoras de una capacidad interpretativa que logra atrapar al espectador principalmente a través de la mirada y el lenguaje corporal y gestual.

Finalmente, es importante notar que, aunque el texto original de Álvaro Cepeda Samudio posee una fuerte carga social y política, la adaptación de Castro Charris opta por un camino diferente. El director explica que decidió no abordar la obra desde la política, sino desde la perspectiva del psicoanálisis, enfocándose en las motivaciones internas y los procesos emocionales de los personajes. Tras más de una década y más de 200 funciones, la obra continúa transformándose en cada montaje, incorporando nuevos matices y lecturas. El equipo de producción se completa con la codirección de Paola Puello y el diseño de iluminación a cargo de Jairo Castro y Brando Espalza.

¿Te gusta estar informado?

Recibe las noticias más importantes de Latinoamérica directamente en Telegram. Sin Spam, solo realidad.

Unirme Gratis