El modelo de salud para maestros, presentado como una solución estructural, se encuentra al borde del colapso debido a malos manejos, decisiones erráticas y un desorden administrativo en el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (FOMAG). La situación ha generado preocupación por la atención en salud de cientos de miles de maestros en Colombia.
Bajo la administración de Fiduprevisora y la dirección del Gobierno Nacional, el FOMAG acumula un déficit de 3,2 billones de pesos. La revisoría fiscal ha detectado falta de justificación en el gasto de 1,8 billones de pesos, ausencia de controles efectivos y deficiencias en la información financiera, especialmente tras la implementación del nuevo modelo en 2025.
Se han reportado pagos irregulares en primas a 42.000 maestros sin derecho a ellas, fallas en la entrega de medicamentos y demoras en la prestación de servicios. Maestros y sus familias enfrentan la negación de servicios, interrupciones en tratamientos y traslados forzados entre instituciones de salud por falta de pago.
La respuesta institucional ha sido criticada, con el Gobierno enfrentando la posibilidad de asumir el costo del desastre para evitar un colapso total. La situación se agrava con la imputación por corrupción del nuevo superintendente de salud, generando dudas sobre la transparencia en la investigación de los hechos.
Este problema no es un simple error administrativo, sino el reflejo de una gestión que prometió cambio y hoy genera incertidumbre y desconfianza. Existe el riesgo de que, como en otros escándalos, la situación termine en impunidad.
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